Hay ya por ahí agoreros evocando las imágenes de potentados cayendo a plomo desde sus altos despachos de Wall Strett, bandas descontroladas saqueando comercios y madres con niño suplicando una limosna en pleno Manhattan. ¿Será para tanto? La bronca de Lehman Brothers, los amagos de otros colosos, la caída en picado de las bolsas de Europa y Asia hacen buena la expresión de Ramón Tamales de que la crisis –esa crisis que no existía según el Gobierno hace nada y menos—ha alcanzado nuestras costas con grado cinco. Una catástrofe, se mire por donde se mire, un vendaval que deja por el suelo tres mil parados diarios y un reguero de quiebras ante la que los juzgados dicen no dar abastos, el desconcierto generalizado en la ciudad alegre y confiada que antier no más pudo creer el cuento de la “new age”, del crecimiento continuo y el progreso indefinido, como cima de un capitalismo histórico que, por fin, habría superado sus contradicciones. Esto se viene abajo, como lo prueba la irrupción del innombrable fantasma del 29, el ‘crack’ maldito del que el Sistema habría aprendido –se nos decía—las reglas del juego, pero sobre todo, como lo evidencian los malos datos en cascada que se suceden desde hace semanas, a cual peor, y esa significativa actitud de los profesionales de nadar y guardar la ropa. Una crisis, claro, no es lo mismo vista desde arriba –desde el propio Poder, por ejemplo—que vivida desde abajo, no es lo mismo preocuparse por la avalancha del paro o la reducción de salarios que padecerlos en carne propia, especialmente cuando no queda ya as alguno en la manga de la credulidad y lo confirma la pamplina del presidente ZP pidiendo “pedagogía” para frenar el tsunami o la lamiosa palabrería de Solbes hace tiempo agotada. Esto se viene abajo, parece claro. Ahora bien, a la salida del túnel verán cómo la ‘pole’ la mantienen los mismos que nos metieron en él y en el pelotón reconoceremos también las mismas caras.

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Que una sociedad pueda pasar de la euforia a la desesperación sugiere que la ideología que gasta es inapropiada o equívoca, aunque es preciso reconocer que la vida económica, esa actividad de todos manejada por pocos, es una de las realidades más racionalizables (en sentido freudiano) entre las que el sujeto pueda optar. Incluso en este punto crítico hay voces –la de Solbes mismo—que adelantan un extravagante calendario según el cual la crisis acabaría el año próximo invirtiéndose felizmente la situación actual, frente a otras que no se recatan en anunciar un apocalipsis sin precedentes del que lo único que sabemos seguro es que saldrá multiplicada la legión de desposeídos, sin techo los frustrados hipotecarios, parados los trabajadores y tal vez tocados sin remedio por mucho tiempo los sectores más débiles de la población activa. ¿Se hablará entonces del fracaso capitalista, del optimismo suicida del crecimiento a toda costa? Pues eso está por ver, a pesar de que, al menos en estos momentos de ira y desconcierto, una inmensa mayoría hasta hace poco entusiasta respira lastimeramente por la herida en su propio costado. Los economistas se bastan y sobran para explicarlo todo y hasta es posible que un Keynes genial surja de entre los escombros y nos dé una receta para otra buena temporada. De momento, en todo caso, no ha llegado esa hora sino la de aguardar minuto tras minuto el teletipo que anuncia orlada de negro la caída de otro gigante que arrastrará previsiblemente con él a otros varios. La realidad sí que es “pedagógica”, terca, implacable, frente al lenguaje y sus construcciones. Sobre ella resbala el repertorio de conceptos –desde “desaceleración” a “recesión”—que abruman a las víctimas. ZP y hasta la ministra Bibiana, eso sí, seguirán cobrando el mismo sueldo. Puede que por ahí ande alguna buena clave para entender este caos, ¿no les perece?

5 Comentarios

  1. DESCOONOCIA QUE LA CRISIS FUESE TAN INMINENTE. QUE LE PUEDE PASAR AL QUE TIENE SUS AHORROS EN EL BANCO? UN SALUDO DON JOSE ANTONIO

  2. Pero don Vicente; si hasta aquí no se habla más que de eso! Si pasa aquí lo mismo,( ha dicho mi ministro que era imposible) pero si pasasa, el estado respondería por la trampa. Pero no creo que pase: nuestros bancos son bancos “mixtos”: bancos de negocio Y bancos de depósito, en donde depositamos nuestros ahorrillos.
    Hoy me hace menos tilín este artículo, pero comprendo que la actualidad manda.
    Besos a todos.

  3. Yo no sería tan optimista como su ministro, Marta: los ministros mienten todo el tiempo, ¿no lo sabía? La crisis abarca a todo el sistema de finanzas mundial, y no es novedad francesa que cada uno tenga su “división industrial” o su actividad inversora en el extranjero. Estacrisis pasará, pero dejando en el camino millones de víctimas. Los otros millones, los de euros/dólares los tienen a buen seguro los de siempre. Que son los que volverán tras la crisis…

  4. Para mí, lo interesante de la columna está en su pregunta sobre la validez de los principios teóricos, es decir, de los modelos económicos. El capitalismo es un sistema que funciona creciendo sin mesura hasta que una c risis, normalmente de stock, inflacionaria, o del tipo que sea, obliga a parar y tomar un respiro. Esa es la trageida de los no ricos: que nada pueden influir (si no es través del consumo) en el funcionamiento mientras que serán, sin remedio, sus víctimas cuando llegue el “respiro”.

  5. Años ha que , sólo con un poco de sentido común sabíamos que este sistema era insostenible: ¿cómo puede existir algo que crece sin parar?Se veía también que se acercaba la hora, aunque no sea más que porque la tierra no da para más.
    Pero no creo que esta crisis sea lo bastante gorda para que veamos otro 29 y comprendamos que tenemos que tener otra visión de la existencia. Los bomberos van a echar unos cuantos billones de billones en el mercado para apagar el fuego, mucha gente va a sufrir pero no creo que cambien radicalmente las cosas, ni que la gente se tire por la ventana y se suicide en masa como en el 29. A mí me va a afectar de manera indirecta porque me alegra decirles que no tengo ningún dinero en la bolsa….Lo que sí tengo, son tres hijos como soles, y uno trabaja por contrato y con esto supongo que no la contratarán fijo.
    Besos a todos

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