Saltarse, no una ley cualquiera sino el mismísimo Estatuto de Andalucía, que él mismo ha metido con calzador en el “sudoku” zapaterista, le califica el presidente de la Junta de Andalucía, Manuel Chaves, de “cuestiones técnicas”. ¿Qué cuestiones técnicas si ahí lo que había era una fecha límite impuesta por el Estatuto para cifrar la cuantía de la llamada “deuda histórica”? ¿Qué le dirían a usted en Hacienda si alegara “cuestiones técnicas” para no cumplir con su obligación tributaria, pongo por caso? No, saltarse el Estatuto es lo más grave que, desde un punto de vista legal-formal, se ha hecho en la autonomía, y Chaves debe responder de este fenomenal incumplimiento que no se debe tanto al Gobierno (que defiende lo suyo) como a quien tiene la responsabilidad de defender los derechos de Andalucía. Esto es una simple traición de partido y como tal ha de ser ponderada por el pueblo andaluz.

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