Dicho sea en sentido italiano, por supuesto, y sin prejuzgar, Dios nos libre, el fondo de la cuestión que está “sub iudice”, pero la réplica del Presidente de la Junta al periodista que le preguntó por el vidrioso negocio del Ayuntamiento de Punta Umbría no es de recibo. Que el abogado acusador sea un personaje políticamente significado ni quita ni pone al hecho de que existiera esa reunión previsoramente grabada por quien se creyó perjudicado. Es como si se le arguyera a Griñán que los desmentidos del alcalde y sus compañeros de partido no son creíbles por el hecho de ser quienes son. Feo se está poniendo ese asunto. Mientras menos gestos para la galería, en consecuencia, mejor que mejor.

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