La Junta ha subido casi un cuarto su presupuesto para “política exterior”, una competencia, que yo sepa, inexistente, fuera de los trajines viajeros de nuestros líderes. Las relaciones con Cuba y Maruecos, los votos de los emigrantes en el exterior con sus hijos y sus nietos… Bien entendido que no es solo la Junta, sino la mayoría de la comunidades ‘ex-pañolas’, sin olvidara  las Diputaciones y otros organismos que, sin duda, tienen mucho interesante que hacer por ese vasto paisaje mientras aquí se producen varios parados por minutos y la autonomía sigue aferrada al tren europeo como furgón de cola. La crisis no cuenta para ellos. Éste no es sino un ejemplo más de la actitud despilfarradora de una clase que se adjudicó a sí misma hace tiempo las cinco estrellas.

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