Como todo derecho flamante que tiene que abrirse paso en la costumbre, el derecho a la igualdad sexual va tropezando por ahí con dificultades muy variadas. Recientemente el ultracatólico Gobierno polaco debía ser reprendido por el Parlamento Europeo que veía intolerable un proyecto de ley que manejaba y en el que se incluían medidas contra la promoción de la homosexualidad y las consiguientes previsiones de despido para maestros y responsables a los que pudiera colgarse ese sambenito. No sé que fue luego de ese proyecto, francamente, pero acaba de trascender que una alta funcionaria del ejecutivo acaba de encomendar a un  grupo de psicólogos de Varsovia que estudie en qué medida el ‘Tinky Winky’ de los “teletubis”, con su vestimenta rosa y su bolsito colgado del brazo, pudiera estar contribuyendo a promocionar ese nefando estilo de vida. También es reciente el rumor de que determinadas circunstancias estarían favoreciendo en Cuba un ablandamiento de la actitud homófoba que siempre mostró la dictadura aunque Pablo Milanés dijera alguna vez (y ojo, porque lo tengo recortado) que esa enemiga no se debió nunca al Comandante sino a la panda de maricas (sic) que lo rodeaban y habían rodeado siempre, y aunque haya que advertir, en todo caso, que hace ya más de diez años –¿quizá desde que Cuba se convierte en paraíso del turismo sexual?– que no sería concebible siquiera en la isla caribeña un “caso Padilla” como el que le salió a Fidel por un ojo de la cara. Como en la España de Franco, en Cuba, por cierto, también se asocian al estigma homosexual perfiles penales durísimos, como el delito de escándalo público o el de “atentado a la religión”, fíjense lo que son las cosas. Aunque sepamos lo que sabemos sobre todas las repúblicas de Saló que en el mundo han sido, la realidad es que la dictadura se ha llevado siempre mal con ese tipo de libertades y opciones.
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En Polonia estaban previstas en esa norma penas pecuniarias y hasta de cárcel contra los eventuales infractores, pero quizá se sepa menos que en este preciso momento hay en el planeta 80 países que condenan el pecado nefando con la pena de prisión y hasta siete que mantienen como un valladar contra él nada menos que la pena de muerte. Existen paraísos del pecado incluidos en los prospectos publicitarios de las agencias de viaje, nadie ignora que –pese a bárbaras sentencias “ejemplarizantes” como alguna reciente– existen países orientales que mantienen una política de ojos y oídos cerrados ante la infamia del comercio con menores que en Internet, encima, ha terminado por convertirse en un fabuloso negocio. Pero junto a ello funcionan insomnes las censuras y acechan los verdugos que ven en la “diferencia” un desafío intolerable al canon permitido, incluso en casos tan sutiles como el de ese ‘Tinky Winky’ sospechoso por el rosa de su vesta, el bolso en bandolera o el tono de la voz. El propio Organismo de Defensa de la Infancia que dirige Ewa Sowinska, no las tiene todas consigo a la hora de proscribir esa teleserie de éxito mundial, pero se niega a renunciar a las investigaciones en marcha sobre la identidad profunda del muñeco animado antes de que los expertos se hayan pronunciado como Dios manda sobre tan erística cuestión. Nadie, ni en Occidente ni en Oriente, se planteó nunca la más que probable influencia nefasta que sobre la audiencia más débil ejercen seguramente la reata de personajes violentos y la panoplia de actitudes brutales que cada día abrasan desde nuestros ‘medios’ la conciencia pública. Los “teletubis”, en cambio, preocupan en un mundo que no se tienta la ropa porque aún haya en él tantos países homófobos capaces de enviar al cadalso a un mariquita o apedrear a una lesbiana hasta el último suspiro. Vamos a esperar el dictamen de los sabios, eso sí. La ciencia es en muchas ocasiones la mejor coartada de la falsa conciencia.

18 Comentarios

  1. Como hoy el amigo JaGM toca el tema tan complejo de la homosexualidad, me remito a los escrito al pasado martes en el que explicaba los posibles orígenes de mi latente y ligera homofobia.

    A cincuenta años de aquello, queda el recuerdo de los acosos padecidos que verdaderamente eran comunes a muchos adolescentes de la época, y que siguen, aunque quizás en menor medida en el presente, gracias a la liberación gay.

    Eso sí. Como sigan con el día del orgullo gay, por equidad, deberían organizar los heteros un “día del orgullo heterosexual”. ja..ja..ja..

  2. He ahí las contradicciones de la llamada izquierda (lo siento, se me queda enhiesto el dedo corazón). El vecino del Sur, Afganistán, A. Saudí. Cuba. O la Venezuela del gorila, o la Bolivia de Evo, por no cambiar de idioma. Gloria bendita, vaya. El pollito pera este circunflejo, al que por cierto se le han caido cantidubi los mofletes (más que al genuino Mr. Bean), cuando habla de alianza de civilizaciones se le olvida decir que a muchos de esos países de los que quiere ser amiguito, primero habría que verificar si tienen alguna civilización.

    Ya lo dice el Anfi: corbata de cáñamo y grúa para el parguela o enterrar a la lesbi hasta la cintura y molerla a peñascazos, eso sí no muy grandes para que dure el juego. Por cierto, estas pobrecitas ablacionadas se las verán y se las desearán para sus menages y aquí sí que puedo hablar de punto G intravaginal: justo en la zona intermedia de la cara ventral se puede encontrar las ramas del nervio pudendo que podrían, deberían, terminar, ay, en la pequeña viborilla seccionada. Aunque está muy claro que las mujeres, antes que ese desmayo, esa petite morte, esa fulguración del orgasmo, de lo que verdaderamente disfrutamos es del preámbulo, del jueguecito, de la caricia, del susurro, de la ternura, del compartir la confidencia, el beso, el cálido preludio, si es posible alargado hasta la pequeña eternidad que cabe dentro del cariño.

    Hemos nacido cuando hemos nacido y la homofobia que describe mi don Abbé nos la inculcaron rebozada de fuegos eternos, de ágiles demonios polidáctilos que buscarían cada rincón de la piel de nuestra alma para dañarla, herirla, torturarla. Abrasarla.

    Tiempo y reflexión nos ha costado superar toda esa tramoya, esa telaraña mefistofélica que nos imbuían tras las cortinillas de los confesionarios entre murmullos o con voz tonante desde los púlpitos (‘Imaginad la catedral mayor del mundo. Cada mil años un ángel deja caer una lágrima. Cuando el llanto anegue las vidrieras y su nivel alcance los techos, habrá pasado el primer segundo de la eternidad. Y allí será el fuego, el llanto y el crujir de dientes’). Jo.

  3. Protesto si se me permite querida hemana. Mi homofobia, -diluída por el tiempo, y la formación autodidacta que me he formado-, es producto de mis experiencias vividas en la adolescencia, -que por no hacerle caso a Cioran, se me ha convertido en una lejana creencia. No me venga con axiomas caseros.
    No obedece a enseñánzas escolares ni heredadas de influencias familiares en la niñez.
    ¿No querrá que prosiga el relato del pasado martes, en el que dejaba pendiente los acosos sufridos por los …….en Barcelona?

  4. Pertenecemos a la generación que luchó -incluso perdió algún diente, real o metafórico- por la libertad de expresión. Discrepe, proteste, disienta e incluso alce un poco la voz. Dentro de los límites de urbanidad que compartimos en este casinillo, claro.

    ¿Qué me va a contar de acosos, si una servidora estuvo interna con monjas, y cada cuala -luego mi don Páter se me enfada-, salvo rara excepción tenía su alumna ‘favorita’ o ‘predilecta’, a quienes nuestras lenguas bífidas llamábamos ‘su novio’?

    Mi mellizo estuvo con frailes o similares y en una noche insomne presenció él mismo -no se lo contó nadie- cómo un aprendiz de cura hurgaba bajo las sábanas de un durmiente, o que se lo hacía. Podría hacer toda una relación de casos reales.

    Ese acoso que usted sufría en BCN no era sino un síntoma más de represión, que obligaba a los cuitados a andar permanentemente de cacería por urinarios públicos, parques oscuros y cines. Por desgracia -igual soy algo homófoba aún- hoy, con todos sus derechos adquiridos, aún se encaprichan cuando ven un mozo bien empaquetado y lo persiguen y se le insinúan, recurriendo como siempre al vil metal, tan ansiado y escaso entre la gente joven.

    (Nos estamos quedando más solos, mi don JM, mi don Elitróforo, que los de Tudela. Se ve que los númenes andan de exámenes o algo así).

  5. Extrañas (en algún caso), vulgares en varios, los apuntes de hoy. Sr. Abate, por favor, refrene sus primitivismos.

  6. La verdad, yo prefiero a las mujeres mujeres y a los hombres hombres.Si alguno de mis hijos se hubiera cruzado me habría sentado como un tiro. Naturalmente, no le hubiera cerrado la puerta a las narices ni nada similar pero triste triste si que me habría puesto.
    Luego, la verdad también es que algunos no soportan la soledad, necesitan compartir, o contar para alguien y prefieren justarse con alguien de su mismo sexo.
    Si se piensa bien, muchos homos es una solución a la crisis de la vivienda, y de exceso de población que tenemos ya pero que será tremenda dentro de unos añitos
    He oido varias veces la teoría de que somos como las ratas que cuando son demasiadas se matan y autorregulan su tasa de fecundidad !

  7. Líbreme Dios de defender lo indefendible, pero ¿acaso no hay pervertidos más que en la S.M.Iglesia? ¿Nunca presenciaron actos impuros en los cuarteles, en las oficinas, surante un viaje, entre los encargados de juzgar? ¿Nunca oyeron que hubo, hay y habrá ministros homos, diputados homo, presidentes homos? Bueno está lo bueno, queridos, que conozco vuestra buena intención pero me ha sublevado esta especie de frívola comenta del artículo de ja.

  8. Quien más quien menos habla de recurdos ajenos que son propios y se atribuye recuerdos propios que son ajenos. Este tema es muy tentador. Nuncxa mejor dicho (para algunos).

  9. No se ha dado hoy la medida en la respuesta al comentario de jagm. Homofibia explícita o velada, ambigüedades significativas, demasiados picos para una sola falda (de camilla). ¿No saben que vivimos (viven) en el país más vanguardista de Europa y del mundo en ese terreno? Hoy mismo propone ese profesional de la homifilia que milita en primer nivel del PSOE, Cerolo o algo así, que se expulse a Polonia por lo que jagm comenta tan cuerdamente.Perspnalemente empiezo a estar un poco hasta la coronilla de esta tropa travestida por dentro o por fuera.

  10. Si echamos de Europa a cada país que hace algo que no nos cuadra, vamos a quedarnos más solos que la una.

  11. Usted estará conmigo, amado jefe, en que algo convendría hacer –por ejemplo, en Internet– contra esta canalla que vierte “amargo veneno” sobre los jóvenes (Walt Whitman). Penas más altas, límites a la “propaganda”, en efecto, no como dicen los polacos, si se quiere, pero de alguna manera racional. No tiene sentido estimular a un alevín hacia uno u otro lado. Y en algunas circunstancias es canallesco.

  12. Cada uno con su cosa que haga lo que quiera, no jefe??? Esa monja misma dice que las monjas tienen sus “novios” en los colegios de monjas no se porque lo sabra ella.

  13. Contrasta el previsible “progresismo” casi catecumenal del Abate con las rudezas que desliza de vez en cuando. Es como si hubiera un rústico debajo de ese urbanita autodidacta.
    Por cierto, es raro que el jefe no haya dicho nada con motivo de los insultos que ese señor le dedicó y rededicó a Savater, tan amigo de gm. Raro, raro, raro…

  14. ¡Increíbles me parecen algunos comentarios que he leído! Se os puede tildar de lo que sea, pero no de hipócritas. Habéis hecho bien diciendo claramente –y sin miedo a la progresía- lo que sentís frente a este tema.
    Yo no la comparto en absoluto. Desde mi adolescencia he tenido y tengo amigos homosexuales, y son para mí iguales que cualquier heterosexual. No son mejores ni peores, tienen los mismos defectos o virtudes que todas las personas.

    Parece por lo que he leído en comentarios como si acosaran sólo los homos, ¿los heteros no lo hacen? Por desgracia en tiempos de Franco había tanta represión que se daba mucho eso de los retretes públicos con los maricas, pero también los muy machos en los autobuses –se te arrimaban, te rozaban, etc-, en los parques no podíamos estar las muchachas, sobre todo solas sin que alguien a los diez minutos te echara de allí con sus insinuaciones u otras cosas peores.

    Y supongo que ahora ocurre lo mismo, ya no por represión desde arriba sino por problemas personales, psicológicos o lo que sea, pero eso sí, en las dos tendencias: homosexuales y heterosexuales. Aquí no se escapa nadie.

    Pero este no es el tema que nuestro anfitrión nos trae a la palestra sino el de la represión de un Estado –con todo su aparato- sobre las tendencias sexuales de sus ciudadanos, y ESTO ES MUY GRAVE SRES., ESTO SIGNIFICA VOLVER A LOS RETRETES PÚBLICOS Y A LOS AUTOBUSES O PARQUES, YA SABÉIS…

    No creo que tenga que dar tantas explicaciones para decir que me parece UNA REPRESIÓN DIGNA DE UN ESTADO TOTALITARIO DE TAL MAGNITUD, DE IGUAL PARANGÓN O MÁS –PORQUE VA INTRÍSICA EN LA INTEGRIDAD DE LAS PERSONAS- QUE LA DE LA PROHIBICIÓN DE PARTIDOS POLÍTICOS O DE LAS IDEAS DE CADA CUÁL.

    Me parece muy razonable, que ya que luchamos por las “LIBERTADES”, ESE PAÍS, O CUALQUIER OTRO, DESDE LA U.E. SE LE HAGA RECTIFICAR, Y SI NO QUE LO ECHEN. Y si nos quedamos con muy pocos, con eso “cabemos a más”.

    ¿POR QUÉ NO LES DARÁ POR PERSEGUIR A LA “MALAS PERSONAS”, A LOS QUE HACEN MUCHO DAÑO, Y QUE MIREN CON LUPA A LOS POLÍTICOS PRIMERO

  15. Este profesor debe pertenecer a una casta de antigüos hidalgos. Vulgar y primitivo. Ese era el calificativo en los años 40-60 de los violentos, autoritarios, y analfabetos represores del Régimen franquista.
    Son los que guardan las formas sin importales el fondo. Hay que seguir tapando y silenciando las bestialidades para que no se altere el equilibrio social.

    Atélite: Personalmente creo que el hetero macho es mucho más violento y bárbaro que el homo. Diez mil años de historia lo contemplan.

  16. Verdad es que mi comentario fue algo frívolo, mi sr Cura,y perdone usted, pero es que me parece tan evidente que cada cual hace lo que le parece…o como mejor puede en estos temas!: mientras no se haga daño y haya cierto equilibrio y armonía el estado no tiene porque meterse en eso.Cuanto menos castigar o perseguir.
    Sin embargo, por una vez no estoy de acuerdo con Doña Epi: vivimos en una época con libertad sexual y creo que hoy hay más crímenes sexuales que ayer, cuando había tanta represión. Yo me lo explico perfectamente. Pasamos de un extremo al otro. Antes algunos se sentían asfisiados, inhibidos y ahora algunos se sienten confortados en sus actitudes de predadores, y con derecho a afirmar sus preferencias sexuales.
    Doña Atélite, yo también tengo amigos o amigas homosexuales y no le doy ninguna importancia, porque no la tiene.

  17. Servidora nunca estuvo en la cárcel, mi don Páter, pero no me cuesta suponer lo que allí -en las masculinas y las femeninas- se cuece. Se escuece. En la mili de antes, los soldaditos gozaban (?) su heterosexualidad cuando cobraban las sobras, tengo entendido, entre lo más ruin del viejo oficio que no dudaba en hacer sus largas guardias nocturnas junto a las tapias de los cuarteles.

    Pero tiene que reconocerme -usted, del clero secular- que los ambientes claustrofóbicos de los conventos y similares eran un sitio demasiado propicio, tantas personas del mismo sexo conviviendo bajo el mismo techo, para las desviaciones afectivas de los afectados. Fíjese que digo afectivas. El sexo, cuando lo hubiera, podía ser incluso más una sublimación que una aberración. Insisto en que podía citar bastantes más hechos reales.

    Perfecta su alusión al viejo WWhitman, mi don Lépido, a quien ya Federico -triste de él, tal vez muerto por homofobia- cantó aludiendo a los jóvenes del East River y explicando que los jóvenes judíos vendían la rosa de la circuncisión.

    Mi don Beturia acierta bastante con su charada. Pero como al Páter, le digo que esta historia se basa en hechos reales.

    Mi doña Sicard, como siempre, un ejemplo de sinceridad. Casto beso.

    Zumbi, colega, te hablo de ambientes cerrados de hace cincuenta años. Las más de las veces no llegaba la sangre al río.

    El tema daba para filosofías y una se queda en la superficie. Torpe de mí.

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