A pesar de que un nutrido grupo de celebridades ha reclamado en un manifiesto la tutela estatal del patrimonio cultural, el ministro francés de la cosa, Donnedieu de Vabres, no acaba de decidirse a pujar por ese manuscrito en que el autor, aconsejado por Balzac, se propuso, al parecer, reformar “La Cartuja de Parma”. Lo saca a subasta un bibliófilo parisino que posee, junto a esa rara joya y entre otras tantas, cartas escabrosas intercambiadas entre Rimbaud y Verlaine, fábulas originales de La Fontaine y algún cuadro de Matisse desconocido hasta ahora, y lo que plantean los notables al manifestarse es que el patrimonio cultural, incluyendo el papelorio que los escritores dejaron olvidados en sus gavetas, no debe ponerse en almoneda para que acabe en la caja fuerte de algún millonario yanqui o saudí o quién sabe si en el cuarto de baño de algún mandante de Marbella. Está muy bien esa resistencia activa –en España el patrimonio, el material y el inmaterial, los dos, se está escapando a chorros ante la pasividad del Estado—como lo está la discretísima oposición manifestada recientemente a propósito de la publicación familiar de papeles que Camus dejó sin publicar, sólo él sabría por qué y seguramente porque le dio la gana. Una cosa es el desdén por los residuos biográficos de los grandes hombres –tantas veces iluminadores—y otra bien distinta la violación palmaria de un secreto decidido soberanamente por el autor en uso de su incuestionable libertad. ¿Quién es una hija o un yerno, quién un sobrino o incluso un ropavejero oportunista, para dar a la luz lo que el autor prefirió dejar en penumbra o incluso en la oscuridad más rigurosa? Pues nadie, a ver, aunque otra cosa diga la práctica en todas las épocas, unas veces guiada por la beatería filológica, otras por la rapiña familiar y siempre por el fetichismo que trasmuta el desperdicio literario en dudosa reliquia. El negocio de los ropavejeros atrae tanto a las editoriales como suele desazonar a los compradores, pero también suele ser redondo.

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Nosotros tenemos, en los últimos tiempos, no pocos casos por el estilo. Una costosa edición de Machado ha dado a la luz poemas que está claro por qué no publicó el poeta pero, no conforme con esa licencia, hasta ha incluido en el lote hasta ¡un cuadernillo de aritmética! que el maestro habría utilizado en su época de opositor. Tres cuartos de lo mismo me temo que acabe ocurriendo con los papeles del muy celoso Juan Ramón Jiménez –de quien Ricardo Gullón solía decirnos que era “un corrector de sí mismo”, perfeccionista hasta la neurosis—con motivo del insólito “trienio” conmemorativo que le ha consagrado la política onubense, acaso para desagraviarlo de la quema pública de sus libros que hubo de sufrir en los malos tiempos. Como no hace tanto tiempo ocurrió con las decepcionantes memorias de guerra garrapateadas por don Pío Baroja y que cuerdamente el autor dejó enterradas en vida. Supone un grave daño para la cultura la inhibición del Estado en la protección del patrimonio pero, en no pocas ocasiones, el riesgo mayor es que se hagan cargo de él las Diputaciones y las cajas de ahorro seducidas por los ropavejeros y tentadas por los causahabientes. Y hombre, un respeto para lo que Balzac tuviera a bien opinar sobre “La Cartuja” con su superior criterio, pero supongo que una legión de lectores de todos los tiempos firmaría conmigo otro manifiesto reclamando que no nos anden jodiendo entre unos y otros y dejen la colosal novela tal como Stendhal, es decir, Henri Beyle, la envió a la editora tras corregir sus pruebas. Alguna vez saldrá adelante la tesis de que la obra literaria, muerto su autor, es por naturaleza un bien demanial del que nadie debe disponer como no dispuso él mismo. Entonces nos evitaremos ridículos como los que hoy se perpetran. Entonces podrá morirse el escritor en paz aunque no haya tenido tiempo de quemar sus papeles.

12 Comentarios

  1. Tira con bala, Jefe, y lleva más razón que tres santos. Lo de Machado a que se refiere es una vergüenza pero fíjese en el bombo que le han dado, que parece que hubieran descubierto la segunda parte de la Divina Comedia.

  2. Lo del “cuaderno de aritmética” lo leí y me divirtió mucho. No me extrañaría que el fetichismo que usted denuncia acabe subvencionando la exhibición de algún calcetín viejo que pudo pertenecer a Chéjov o un tenedor con el que tal vez comió Baudelaire. ¿No tendrán nada mejor en que gastar energía y dinero?

  3. Lo clava el maestro cuando dice “…la rapiña familiar y siempre por el fetichismo que trasmuta el desperdicio literario en dudosa reliquia. El negocio de los ropavejeros atrae tanto a las editoriales…” y es que cuando está la pela por medio, lo demás es, éso, desperdicio, como dijo el torero famoso cuando el toro le echó el ojo fuera.

    ¿Por qué le dedican a JRJ todo un trienio los diputas huelvanos? Pues porque tiene que haber una gavilla de listos que se saquen un latisueldo -el copyright es de maese Burgos- con la cosita. Y si en vez de un año, le dedicamos tres, da tiempo a hacerse unos ahorritos.

    (A mi apreciado Joan: dése un repasito por los comments de estos días de boiescaut, que espero noticias suyas).

  4. Hoy me he dedicado a efectuar un trabajo de campo en la cuna del gran comunicador FJL.
    He merodeado por la casa donde nació. He hablado con vecinos anónimos y no tienen muy buen concepto de su conciudadano.
    No creo que nunca lo hagan Hijo Predilecto de Orihuela de Tremedal. Claro que la mayoría de mis entrevistados han sido personas mayores que tienen viejos recuerdos del pasado y lo tachan de exaltado y le recuerdan su pasado humilde y ahora prepotente.

    Me he acercado a la iglesia a visitarla. Se iniciaba la misa y he entrado a observarla.
    Catorce mujeres en ella. Siete han comulgado. El sacerdote no ha dado ninguna homilía. Las ha despachado pronto a las presentes con un “vayan uds. en paz.

  5. Creo que más de uno no nos hemos enterado quien es el gran comunicador FJL.
    Agradeceríamos ampliación (nombre completo). Muchas gracias.

  6. Para doña Epianóxica sobre el “latisueldo” juanrramoniano: el cobrador es el mismo que han nombrado presidente del Consejo Audiovisual Andalzu, imitaicón de la censura de “régimen” catalana adaptada por Chaves, y que ya se ha adelantado anunciando xensuras a tutiplén. Las cosas se pagan, amiga mía. Y se cobran.

  7. ¡ Pero bueno Ud dónde vive ! En España Federico Jimenez Losantos es el gurú de más de un millón de ciudadanos.

  8. Me encanta intervenir desde tan lejos isn dejar de pisar el polvo de la patria. ¡Cómo no sabe el sr. Griyo quien es FJL, hombre, por Dios! Eso sói, yo recomendaría al Charnego –¡enhorabuena por lo de Montlla, por cierto!– que otro día se alrgue hasta la cuna de L.d. O, o de I.G y tabntos otros cominicadores también grandes y sin duda más que prepotentes. Yo apago a FJL, pero la verdad es que también a otros.

  9. Lo del trienio onubvense es fenomenal. Hoy mismo anuncian que lo amplian ¡a Francia! ¿Cuántos francses creerá esta tropa que leyeron en su día a JRJ? Y lo del “cuaderno de aritmética” de Machado, rigurosamente cierto, es cosa de otro “latifubdista del sueldo”, el mismo “cuetista” al que Chaves le regaló hace poco algo sensacional: los derechos por ese cuento (tan malo, por cierto) que le regalan a cada niño andaluz que viene al mundo en los hospitales del SAS. Por ciero, se dice que es tambié el autor del inefable preambulo del nuevo Estatuto de Aunonomía , gran batiburrillo para un cuento, eso sí que es verdad. Pues que se sepa, Jefe.

  10. Perfecto lo de “ropavejeros”. La filología española tiene mucho de eso: de recoge mijitas, de coleccista de anécdotas, de fetichismo insustancial. La filología y la historia,, claro es: visiten la casa del Greco o la del propio JRJ, en la que, al menos en tiempos, se exhibía algún traje del poeta puesto en su galán, tal como en los museos soviéticos se mostraba el traje agujkereado por la bala del atentado de Lenin. Pero tanto el fetichismo como lo otro son consecuencia de lo mismo: de que los “latifundistas” son cuatro asalariados sin mayores méritos. A JRJ nbo le hacen falta homenajes de diputados y alcaldes, ni patochadas de escolares visitando la cuadra de Platero. sino lectores. ¡Lo que pensaría el propio JR de estos mamarrachos del “trienio”! No sé cómo la familia se presta a estas ignominias. Ahí está la de Lorca plantada frenet al intento de manipular la tumba del poeta. Que aprenda.

  11. Bueno, bueno. No me abochornen… es que yo solo soy uno de los otros 43 millones.
    Y que conste que hay más siglas individuales que desconozco. Gracias.

  12. Hoy va de siglas la cosa. Pero interesante la página. la verdad es me entrentengo mucho leyendo a toda la comunidad.

    ¿Por qué no habré encontrado antes este entretenimiento tan interesante y agradecido?

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