Explicablemente cabreado con los desdenes que le prodigan los mismos que esperan su apoyo, Vox ha anunciado que va a romper la vajilla y dejar al “Gobierno del cambio” sin presupuesto propio. ¿Lo hará al final? Pues no sabemos, pero doña Susana se frota ya las manos con agradecido entusiasmo ante este regalo inesperado que le hace su demonizada “ultraderecha”. ¿Que qué consecuencias podría tener el berrinche? Pues, hombre, que la nueva Junta tendría que gobernar con el Presupuesto heredado, al menos mientras no se resuelve la crisis madrileña, que es, en el fondo, no lo ducen, lo que ahora mueve a Vox en Andalucía. Luego, ya se verá. Por eso Abascal llamaba ayer mismo a la calma avisando de que el órdago “es negociable”… Vox tiene que entender que se encuentra y mueve entre Guatemala y Guatepeor.

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