La historia de la liberación de los rehenes de la FARC, esa estudiada comedia sospechosa de principio a fin, lleva camino de pervertirse definitivamente en basura sentimental. Nadie hace gran caso al mediador Chávez ni da un duro por Uribe mientras en gran parte de la prensa mundial –fíjense qué oprobio– gana terreno la crónica de la rehén y el guerrillero, el romance de lobos surgido en plena jungla, como una demostración más de la imprevisibilidad del amor, ese incendio incontrolable que se lleva por delante toda lógica posible. Nada de ‘síndrome de Estocolmo’, por supuesto, menos todavía de postfreudismos contrahechos ni hondas elaboraciones psicologistas: lo que deslumbra a la muchedumbre es el technicolor de esa pasión impropia entre la candidata y el rebelde, ese arrebato fatal entre la dama y el verdugo, con su truculento epílogo del hijo habido en un parto mosquitero y arrancado de los brazos de la madre para ponerlo a salvo en manos de un campesino hambriento, y su odisea posterior hasta ser identificado –en el penúltimo instante, repito– comparando su ADN con el familiar. El romance de lobos, en definitiva. La vidriosa relación insinuada por Polanski en “La muerte y la doncella”, entre el sádico torturador que amenizaba su maldad con el cuarteto de Schubert y la pobre víctima de los ojos vendados. O la vivida por la adolescente y el guardián del campo de concentración que Liliana Cavani cuenta en “Portero de noche”. Dicen que no es raro el caso cuando la desesperación perturba definitivamente las defensas naturales y el sufriente sublima su desolación dejándose seducir por el sayón. Puede. Y está claro como el agua que ese guión funciona en la imaginación de la mayoría, acaso porque conecta subliminalmente la necesidad con el oscuro fondo autodestructivo que acecha en la penumbra irracional. La ‘Justina’ de Sade, ‘La venus de las pieles’ de Sacher-Masoch, tantos montajes en los que la sumisión se decora o maquilla amorosamente, no inventan un universo psíquico sino que retratan crudamente el secreto que se agita en la sentina humana. La historia que nos ha traído de la selva Clara Rojas es tan vieja como todos nosotros.
                                                                   xxxxx
Una indecencia sobre otra, no la seducción de la víctima, claro, sino el éxito mediático de una farsa a la que el romance –¡y no digo nada del escabroso destino del niño Emmanuel!– le ha venido de perilla para encubrir la miseria de los pactos canallas, tanta mentira, tanto descontrol, tanta tolerancia, y hasta una reivindicación del terrorismo a cargo del gran bobo venezolano. Pero ahí está, una vez más, el recurso infalible al folletín, el ‘remake’ una y mil veces reeditado de ‘la dama y el vagabundo’ sólo que prestigiado a través del filtro que colorea de tonos heroicos la tremenda realidad del cautiverio hasta reconvertirla en aventura. Hay cientos de Claras retenidos en los escondites de la guerrilla, padres sin hijos, hombres sin mujeres, almas solitarias que no interesan de momento al mundo aunque no se puedan descartar, visto lo visto, nuevas mediaciones y nuevos romances, amores paradójicos o inauditas pasiones –humanas, demasiado humanas– de ésas por las que se pirra el lector, y no sólo el de ‘tabliodes’. Hubiera preferido una salida esquiva, sin cámaras, sin poses de estudio, ajena por completo al complejo entramado publicitario que ha rodeado el pestilente asunto, una salida que dejara ver en su auténtica condición de banda narco a esa guerrilla disfrazada, una liberación que no se rebajara a prestarle su quizá inevitable miseria a la comida de las fieras, en lugar de esta impúdica puesta en escena de la que no se ha librado ni el niño perdido y hallado sentado entre los doctores y en pleno genoma. ¡Ah, el amor entre la rehén y el sicario, la impagable historia de amor entre la capuleto y el montesco! Me quito respetuoso el cráneo ante quien la haya diseñado.

28 Comentarios

  1. 11:15
    Ya la prensa ha dejado de ser el cuarto poder para instalarse cómodamente entre los tres primeros.

    Por medio de la divulgación mediática ha conseguido, con un más que dudoso romance, camuflar la condición de una banda de narcos secuestradores igual que, por el mismo procedimiento, con la desaparición de la niña Madeleine McCann hizo olvidar las miles de angustiosas desapariciones,delictivas o no, que hay sin resolver.

    La prensa se cargó lo mismo al juez Gómez de Liaño que el cumplimiento de la sentencia de antena 3 y se cargará lo que se le ponga por delante.
    +++++++++++++++++++++++++++++++++++++
    Para doña Icaria y para quien pueda interesar.

    La música y la letra de “Mi Huelva tiene una ría”, pasodoble considerado por la mayoría de los choqueros como el himno de Huelva, la puede Vd. oír y leer pinchando el siguiente link:

    http://www.geocities.com/CapeCanaveral/1207/huelva.htm#mihuelvatieneunaria
    De nada, doña.

  2. Esta mañana he leido una inscripción «ocupa» aquí en Viladecans.
    «Una pasión más fuerte que la libertad es el odio». A eso habría que añadirle y el sexo, la ambición, y todos aquellos deseos que están en el inconsciente.

    Entre la civilización y la barbarie hay algo menos que un micrón.

    A las muchas citas que haces hoy querido JaGM en tu estupendo escrito, la de del nazi y la judía de la Cavani, habría que añadir la de Visconti entre la dama y el militar, obra maestra de la degradación moral y social por el dios Eros.

  3. Remito a doña Sicard y a los demás amigos a mi aclaración de ayer sobre le etimología de himen que se le discute a don ja.
    Lo de hoy, estupendo: a nadie he visto resaltar este aspecto humano y curioso del tema –de la com,edia cice jagm– de los gerrilleros ayudados por al Gran Gorila. Creo que casi nadei en ese pleito lleva razón, pro eso me gusta que ja se haya fijado esn esta aspecto terrible de la historia que lamentablemente pasdará desapercibido o colado como material sentimental.

  4. Qué casualidad que leía yo la homónima de Valle no hace mucho, allá por la galaica tierra. Una servidora piensa -poco, pero a veces piensa- que una vez que el Anfi se ha demorado en glosar el romance como tal, los lobos en esta historia son precisamente los que se disputan las glorias y las memorias.

    El gorila rojo se convierte en lobo para clavar su colmillo en cualquier situación de la que pueda sacar tajada. No menos lobo ese presidente necesitado de algo que alimente su prestigio de reelecto, aunque hasta ‘3.000 vidas humanas (cálculo del total de secuestrados) sean despreciadas en aras de la razón de Estado’, Saramago dixit. Y por supuesto, esa guerrilla que, jauría de lobos, controla y se beneficia del tráfico narco blandiendo una supuesta ideología anticapitalista, marxista (grouchista, diría yo, por el apego del tipo del bigotón, las antiparras y el puro a la platita).

    Capítulo de agradecimientos. A mi don Gramático, por su amplia y documentadísima aclaración de etimologías. Se ha tomado usted un trabajo que servidora, sincerísimamente, no se merece. Total, por una cancioncilla o un pellejito de nada. Mis rendidas y fervientes gracias.

    A mi don Elitróforo del alma. ‘Migüerva’, más que un himno es el hito fundamental de la nostalgia, recuerdos de amaneceres en una caseta de las Colombinas bailando el agarrao porque si uno de los dos se soltaba podía caerse. (Si no lo sabe, es la hora en que ‘la gente valiente, se pasa del vino -o lo que sea- al aguardiente’). Besazo para la señora Griyo y para usted mismo.

  5. Don Gramático, gracias por la aclaración sobre la etimología de himen y de himno. Aclaro, a mi vez, que no le discuto NADA a don José Antonio. No faltaría más. Sólo a veces me atrevo a señalar pequeñas divergencias de opinión.

    xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx
    Muy valiente y a contra corriente esta columna. Me chocó que no se condenara lo que pasó con el niño Emmanuel, aunque como no sabía qué años tenía, me preguntaba si era fruto de una violación o si la madre estaba esperándolo cuando la secuestraron. No imaginé un instante lo del romance pero ya me parecía atroz que el niño viviera en ese ambiente y que lo hubieran apartado de su madre y abandonado en manos de un pobre campesino. Según lo que leí, además el niño llevaba en el cuerpo, huellas de quemaduras y otros malos tratamientos. Es verdad eso?

  6. 18:22
    Pinchado y oído, don Abate. He podido entender que su afinidad con su heterónimo es el masoquismo político.

  7. Huy, Abate nuestro, ojo con las semblanzas de aquel «trueno», que las hay de todos los colores.No se fié mucho de los apologetas (ni de los detractores, claro), sino sea prudente.
    Por cierto, nada que ver de nuevo con el interesanmte tema planteado, que a mí me parece una de las pocas opiniones originales que ha provocado la explotación mediática del montaje del Gorila Negro (perdón otra vez, Abate).

  8. Pocas cosas tan difíciles como decir la Verdad siempre que sea menester y decirla sin tapujos. En este montaje, sinn ir más lejos, me partece, como a don ja, que la novela de la mamá enamorada del guerrillero es una cosa muy humana pero carnaza para los «corazonólogos», que suelen ser más bien «viscerólogos».

  9. Verdad dura y fría, siempre menos cómoda que la blanday calentida.Dos cojones, jefe. Me «pone» usted (literariamente hablando) cuando se las gasta de esa manera.

  10. Completamente de acuerdo. Hay cosasdifíciles de sostener en público y cosas bien cómodas.Como ya se dijo antes, aquí tenemos la ventaja de habérnosla con un auténtico camicace.

  11. Estaba hasta el gorro con esa novela rosa/negra, versión nueva de las aventuras de la novia civilizada y Tarzán. Gracias por decir lo que piensa. ¿No es una pena que tenganmos que agradecer lo que debería ser un requisito de la opinión?

  12. ¿Porqué esa distancia en el lanzamiento de improperios contra lo distante?

    ¿Es que el Gorila Blanco de Andalucía es más peligroso que el de Venezuela ?

    Sí, lleva razón en lo del masoquismo. Siempre estoy con las causas de los «humildes» perdedores.

  13. Eso no es masoquismo, señor mío, eso es miserabilismo, en plan Eugenio Sue, Emilio Carrere y ese tipo de espíritus afortunadamente en extinción.

  14. El título: se ve cómo le sigue tirando el maestro Valle, don ja, pero esta historia tiene que ver más que con aquel novelazo conel folletí/tón «La cara de Dios», del que se ocupó usted y seguramente no recuerde siquiera.

  15. Lo que afectaba al pobre niño rean laspicaduras de mosquitos, que producen lepmaniasis. Digo yo que esa madre tan romántica como responsable (se supone porque iba a ser vicepresidenta del país) pudo haber pensado en ello antes de concebirlo. Esta Historia es difícil, porque tienta a la compasión, como es natural, pero mueve a la santa ira en vista de la comedia –muy bien elegido el término, don ja– montada ppor el Chávez, pero no sólo por él.

  16. Nadie dice nada de los miles de seceustrados que quedan por soltar. Lo que interesa es los cinco soltados. Y las democracias calladas, tragando, sobre todo Europa, porque los EEUU poco pueden hacer en esa área si no estoy equivocado.

  17. La burguesita y el héroe, novela venezolana para la sobremesa. Y lo malo es que se la han tragado millones de bobalicones fiados de la tele. Ha hecho bien en atacar de frente este tema, este cuento, esta milonga.

  18. Alto ahí, mi don Berberecho huelvano. Servidora sí menciona a los MILES de secuestrados, secretos, ocultos, invisibles, aunque use frase de don Jaramago.

  19. «imprevisibilidad del amor, ese incendio incontrolable que se lleva por delante toda lógica posible»

    Vean en YouTube una entrevista en la TVE de los setenta a Josep Pla.

  20. Gracias , mi doña Berenice, por aclararme la cuestión….
    Nadie ha señalado que el padre putativo parece haber muerto, lo cual es comodísimo .. ¡.y mucho más romántico!
    Hay tema para un grandioso culebrón. Dentro de dos o tres años me juego que lo tenemos: el guión está ya hecho.

  21. 01:12
    Hoy mismo, ayer para estas horas, el honorable ejército narco/secu ha secuestrado a otros seis inocentes, cinco colombianos y un noruego.

    Por cierto, doña Berenice, aunque la relación fuera “consentida”, que vaya Vd. a saber, no pudo ser libre en aquellas circunstancias.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos requeridos están marcados *

limpiar formularioMostrar los comentarios de la entrada

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.