Está dando la vuelta al ruedo ibérico con todo merecimiento el volatín dialéctico de Chaves comparando el Nilo con el Guadalquivir. Andalucía sería, según esa propuesta, una estrecha franja viva en medio del desierto, alimentada por las avenidas anuales del gran río que con su lodo fertiliza el erial y proporciona a los hombres el mijo y a faraones y sacerdotes el oro a raudales. O bien sería Egipto una minúscula (a escala, se entiende) patria pluralísima con vegas feraces y sierras yermas, con miles de kilómetros de costa especulada en lugar de un delta difuso en el que se ahogaban los dioses no menos que los hombres. Ya puestos, Chaves podría haber evocado el Yangtsé (el Changjiang chino) ahora represado temerariamente en las Tres Gargantas, nada menos que a 175 metros sobre el nivel del mar, como una Babel que ya veremos en que acaba. El sociatismo no se pone de acuerdo en torno a la solidaridad fluvial, la vieja convención humana, respetada hasta por la canalla cainita, de que los ríos son venas de un único cuerpo y el agua, sangre de todos. En Aragón, por ejemplo, los intereses catalanistas decidieron su negativa al viejo proyecto ‘ilustrado’ de trasbordar el agua sobrante en las regiones pluviosas a las secas y eriales, al negarle el sobrante que va directamente al mar –“Ni una gota de agua”, enfatizó Maragall—a quienes lo pedían sedientos. En Andalucía, por el contrario, forzados por la contradicción, hubieron de oponerse con la boca pequeña, y mientras fue estrictamente imprescindible, a esa negativa tacaña. Ahora el PSOE calla en Murcia y el PP aprovecha para oponerse al rapto andaluz, mientras Ibarra –cuña de la misma madera, aunque ya verán como sólo por un tiempito—promete que recurrirá a los buenos oficios del TC para que se detenga al depredador andaluz que pretende monopolizar una gestión que no se comprende por qué no ha de ser de todos los condueños. El agua ha erosionado al PSOE más que la guerra intestina, la avenida de los ríos reales han devastado su mapa ideológico e institucional infinitamente más que las “corrientes internas”. ¡El Nilo y el Guadalquivir! La comedia estatutaria amenaza ya con un estrambote de traca.

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La vieja Cartagena, por su lado, ha sacado del desván su ‘atrezzo’ cantonalista y anda colgando en público a ‘Mr Witt’ como un Judas de Pascua para que lo apedree la chiquillería azuzada por los sacristanes. La sombra federalista y el nubarrón cantonal se abaten por sorpresa sobre la ciudad alegre y confiada hasta hace poco, evocando una manipulada mitología de héroes y villanos junto a una leyenda áurea de doncellas bordadoras de banderas sin ley, y cuaja institucionalmente en la propuesta de independencia que haría de la antigua comarca una nueva provincia que, sin mejores argumentos para la secesión, extrae la razón de su identidad del rechazo del agua por parte de los insolidarios. Ríos y cantones, logreros y ‘agraviats’, mercachifles de la Historia que revenden la vieja escarapela aprovechando el revés humillante que le da un Norte (y un Gobierno, claro) encerrado en un autismo identitario que no se para en barras si tiene que aniquilar a otros con tal de afirmar su insania. Chaves mismo: ¿a qué viene reclamar un río como quien pide una túnica inconsútil, qué razón puede haber para provocar una guerra del agua donde no la hubo durante milenios? El PSOE predica una cosa en Andalucía y reparte otra en Aragón, el propio PP no descarta desgarrar de Murcia el cantón cartagenero, y Chaves compara el padre Nilo mosaico con el Guadalquivir de barbas granate, como un colegial que hubiera perdido el orate en la ‘miga’ de la autonomía. Están más para allá que para acá, todos y cada uno. A nosotros no nos queda sino ir preparando para el mes que viene el pecho con que habremos de contribuir a este festín majareta que se celebra en la “nave de los locos”.

12 Comentarios

  1. La insolidaridad del agua es ancestral y los partidos lo único que hacen es seguirle la corriente. Lo del Nilo y Guadalquivir, no merece comentario: “Plumbea mediocritas”. ¿Qué se puede esperar de mediocres como este endiosado? Yo no espero nada, no sé ustedes.

  2. A mí no me cabe la menor duda de que los dos gañanes a los que chafarrinó Goya con las estacas en alto, estaban hasta media pierna hundidos en el barro de una acequia menesterosa.

    Somos -y más que vamos a ser- un secarral donde los grandes ríos, excepto el Ebro alimentado por el Pirineo, van a ser poco a poco, secas hondonadas de pedruscos y alguna charca que se irá pudriendo. No los veremos nosotros, pero ay de los que teneis nietos.

    Ante ese panorama los mascachicles del poder solo tienen como horizonte temporal la raya que marcan unas próxima elecciones. Todo lo demás es gaseoso, incon´sutil e inexistente.

    La vieja utopía de la solidaridad -no hay por aquí un Valessa ni un papa polaco- es un espectro acartonado como las viejas momias que sacaron de las tumbas en el convento de Santo Domingo.

    Todavía el fraterno Anfitrión habla de sociatismo. Ni en derivado sirve ya la palabreja. Se trata de alcanzar y no soltar ni con agua caliente el poder. Política a tres años vista. Y así nos va.

    Lo del Guadalquivir y toda esa monserga es forraje para rellenar un estatutillo tan de mierda como los estatutets de por ahí o los estatukakoa, o estatutinhos o como coño se diga en barbarismos creados ad hoc. Se trata de mamar de la ubre hasta que la vaca se muera. Repito, ay de vuestros nietos.

  3. ¡Vamos Doña! No diga a eso barbarismos que es una cosa muy seria, son burrismos.

    Un barbarismo es una palabra importada de otro lengua porque hay un hueco en la propia que no sabemos llenar. Por ejemplo: en quechua “veintitrés de mayo” es un barbarismo que dicen sin ambages porque el idioma no tiene veintitrés ni tiene mayo y lo dicen así como es, sin decir, como harían por aquí, “veititresoa de mayoak”

    Creo yo, pero mejor sería que hable D. Gramático.

  4. Esos gañanes,Doña Epi, eran la visión anticipada que D. Francisco tenía, ya, de las dos Españas.Como el Fiscalillo y yo.¡ Que gusto ! que ayer me equiparó al magnicida, ¡ que mas quisiera yo! pero me ha dado una idea (yo entraba muchas veces solo para leerle a él y a alguno más )…iré a buscarle a alguna playa límpia, aqui Fiscalillo con Vd. y alguno mas, huele francamente mal.

  5. Me tragué los artículos de Sánchez Ferlosio y de Arcadi Espada. Ambos merecen la pena ser leidos, analizados, incluso discutidos, tal y como hacemos aquí cuando tenemos tiempo con los de nuestro amable anfitrión, desde luego lo que no me parecieron son confusos y profusos tal y como describe a uno de ellos el “abajo firmante” en su carta a “El Pais”. Perdónenme por eliminar el nombre del autor de la carta, pero aunque NO CREO en superticiones, le tengo mucho respeto intelectual y personal a nuestro anfitrión como para correr riesgos ilógicos e innecesarios.
    Doña Epixxx, este es el nivel de la gente que nos organiza la vida, o mejor organiza la vida de la sociedad administrando nuestros impuestos. Quedan dos opciones, aguantarse, obviarlos, o no renunciar, seguir día a día diciéndoles lo “cortitos” intelectualmente que son, e incluso, en ya demasiados casos, la ausencia de verguenza que les caracteriza.

    Tópicos sobre Andalucía
    Autor:XXXXXX – Sevilla
    EL PAÍS – Opinión – 22-05-2006
    El inteligente e intocable Rafael Sánchez Ferlosio se despacha en EL PAÍS (19 de mayo de 2006) con un profuso y confuso artículo sobre el preámbulo del proyecto de nuevo Estatuto de Andalucía del que el lector se queda con dos tópicos y típicos comentarios despectivos sobre Andalucía, característico del subconsciente colectivo del intelectual mesetario de toda la vida: titula a su texto Andazulía y habla en él del “pestilente narcisismo andaluz”. Sólo le falta decir “andaluz, éste no es tu referéndum ni tu Estatuto, lo tuyo es la grasia y el salero”.

  6. Pero no culpe a Ferlosio, don Isaías, sino a esos memos que han redactado ese texto en verdad pestilente para la nariz sintáctica. Vea qué razón lleva hoy el editorialista de aquí al lado cuando titula “El nuevo Esattauto, un porblema añadido para Anadalucía”. Por si no teníamos bastantes, ahí va un problema nuevo: autonomías que recurren contra él, otras que protestan… Y todo frenet a un hecho que nadie ha desmentido: que sólo un 2 por ciento de los ciuaddanos andaluces “se interesan” por los líos del Estatuto. Piedad para Ferlosio, don Berlin, aparte de eso, porque los años nos pesan a todos y él lleva bastantes visiblemente estropeado.

  7. No sé por qué, pero me da que Fiscalillo le ha dado a doña Luisa en todo el bebe, con perdón de la mesa camilla, al levantarle el pico del embozo. ¿Será, no será? Hay que ser engreído para creer de verdad que aquí unos y otros andamos pendientes de esa voz –siempre hay una– que viene con el estribillo conspiratorio. ¿Se va? Pues abur, criratura de Dios, ojo y no se nos pierda por la playa del brazo del Otro, que a lo mejor es el Mismo.

  8. Doña Barbara

    No culpo a Ferlosio de nada, me culpo a mí de no tener su capacidad intelectual, fíjese que menciono a ambos artículos como merecedores de gastar el tiempo en ellos. Y soy consciente que gastar el tiempo en algo útil, en los tiempos que corren, es tarea harto difícil.

  9. Por supuesto mi don Elitróforo que al poner “barbarismo” les estaba haciendo un favor a según qué tipejos. (Ni se puede imaginar la risa que me da una de las grandes superficies, que dicen es cooperativa cuando etiqueta “en las cuatro lenguas del estado”, los polvorones: polvorón, polvoroak, polvorao, polveretet, o algo así, cuando en Estepa, cuna noble donde las haya se le dice porvorón). Que me temo que es de lo que andan cortitos algunos y tienen que desaguar su requesón averiao en paridas como el puto estatutillo de marras. Oigg. Qué machista me ha quedado eso. Pero qué se le va a hacer, una fue a misa con velo hace más de cincuenta años.

  10. Lo de la compración Guadalquivir-Nilo, a que alude la columna, es fantástico (no la conozco porque vivo lejos de Andalucía). ¿Es posible que sean tan ignorantes como atrevidos, tan grave es el nivel en que se mueve esta política. Habrá que entender que la acusación de mediocridad que se repite tanto contra esta tropa es incluso benigna teniendo en cuenta sus actos.

  11. Me ha extrañado que nadie haga comentarios sobre la afición del Excelentísimo Sr. Ybarra, de recurrir a los tribunales incluido el TC cuando los pleitos no los tiene que pagar de su bolsillo. Me gustaría saber en que quedaron sus demandas y apelaciones contra las sentencias, en las que la Duquesa de Alba no le hizo ni p. caso.
    Cuanto lleva gastado en juicios y apelaciones, que naturalmente ha perdido. Ahora quiere pleitear contra el Excelentísimo Sr. Cháves por el agua del Guadalquivir. Es que no tienen los jueces nada importante que hacer, para perder el tiempo escuchando las sandeces de estos Excelentísimos Señores que tanto se sacrifican para conseguir llevar a las dos autonomías, en el último puesto.

  12. En primer término, amigo Lechero (¡qué bien hubiera quedado Lactancio!), Ibarra lo que hace, por lo general, es amagar y no dar: verá en qué poco tiempo da marchas atrás. En segundo, llegado el caso de defender a su comunidad ante el TC nada tendría de raro que un Presidente recurriera: ojalá Chaves hubiera recurrido el Estatut. Y en cuanto a lo del lugar postrero de Extremadura, tenga en cuenta que ese farolillo lo comparte buenamente con Andalucía, una vez tú y otra yo, en ese plan. Ibarra es un rústico hábil. Otros no tienen ni eso.

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