Una abogadita granadina –24 años tiene la criatura—se ha negado en redondo a respetar la fórmula del juramento colegial, sustituyendo la mención al Rey –es decir, al Jefe del Estado constitucional—por una mención al pueblo soberano, y lo notable es que el Colegio Oficial se ha achantado e incluso se propone cambiar la fórmula eliminando esa mención por si, en el futuro, a alguien no le gusta. ¡Estupendo! Este abuso de la libertad demuestra la postración del principio de autoridad que padecemos en un país donde los diputados llevan bebés al hemiciclo del Congreso y hay líderes de partido que acuden a ver a ese Jefe del Estado en mangas de camisa. Urge superar ese complejo que a medio o corto plazo garantiza el éxito de la anomia sobre la democracia.

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