Uno de los expertos que mejor han sabido desentrañar la psicología pictórica del retrato, Pierre Francastel, comentaba en una ocasión que los reyes retratados aparecen siempre como personajes abismados en soledad por más pompa y circunstancia que los rodee y acompañe. La imagen del pobre Carlos IV mirando a Goya, la don Felipe IV entrevisto en las ‘Meninas’, el continente lejano de Carlos III o la mirada glacial y un poco estúpida de Fernando VII convergen en un inefable punto de soledad que interesa al espectador por lo que tiene de paradójico. ¿Están solos los reyes, como dice la leyenda, será verdad que la corona funciona como un estigma que convierte en solitarios a los personajes capitales de la vida social? Eso habría que preguntárselo a ellos, aunque a lo peor tampoco sabrían que contestar, pero parece lógico que una elemental profilaxis impuesta por la discreción acabe aislando a los reyes de la mayoría para ponerlos en manos de su círculo íntimo. Ésa puede ser la clave psíquica de la figura del valido, así como la razón de las camarillas, últimas aldabas del rey aislado y, por eso mismo, tan peligrosas por lo general. En el caso del rey actual, la leyenda del “rey simpático” –calcada de la que ya disfrutó su abuelo—es compatible con esa soledad de fondo que seguramente es la que explica su cercanía e intimidad con círculos exclusivos que la vida ha demostrado como poco recomendables. La gente le exige al rey que no intervenga, que haga de don Tancredo aguardando la embestida sentado en un trono de enea plantado en medio de la plaza. Pero simultánea y contradictoriamente espera de él con frecuencia que haga algo, que “se moje” y tome partido. De hecho el famoso juancarlismo circunstancial que dicen que aquí ha sustituido al genuino sentimiento monárquico se debe tanto al contrastado nirvana real como a su legendaria intervención de la noche de los transistores. A ver en qué quedamos. Me da que el Rey debe de haberse hecho esta pregunta ante el espejo en más de una ocasión.

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El revuelo, siquiera gallináceo, que aquí se ha vivido ante la mera noticia periodística –sin duda posible, calculada al milímetro—de que el rey y jefe del Estado hubiera instado telefónicamente al jefe de la Oposición a adoptar determinada actitud en respuesta a la jugada de ETA, ilustra bien esta cuestión, pues para empezar, no debería tener nada de particular que el jefe del Estado llamara a quien creyera oportuno ante acontecimientos de esa magnitud. Lo que no tiene demasiado sentido es que, puestos a intervenir, el rey llamara a la oposición para recomendarle mesura pero no le piara siquiera al Gobierno por promover la ruptura de la soberanía que consagra la Constitución y, lo que ello comporta, por desmembrarle el reino. No debe de ser fácil el papel del rey, en todo caso, y no sólo porque se le note demasiado su debilidad por González y su antipatía por Aznar, que se le nota, sino porque, haga lo que haga, siempre va a haber alguien por ahí dispuesto a buscarle los tres pies al gato. No sé qué prócer republicano decía que las monarquías deben ser de izquierdas y las repúblicas de derecha, porque lo contrario sería pura y disfuncional redundancia. Pero sea lo que fuere, lo que todo este rollo prueba es que la función básica de la monarquía es sencillamente “estar ahí”, encarnar el buco propiciatorio para que cualquier matarife lo sacrifique y reparta sus despojos imaginarios tratando de contentar a cuantos más, mejor. Montesquieu veía a los súbditos de la monarquía como a peces atrapados en una red, es decir, como presos poseídos por la ilusión de la libertad. Hay veces en que no hay más remedio que pensar que el propio rey sin reino de estas monarquías contemporáneas navega como puede, confundido con sus propios súbditos, en ese vago e inmenso garlito.

10 Comentarios

  1. Es Ud. un equilibrado admirable: seguro que rechaza que el “jefe del Estado” se inmiscuya, pero ahí está su discreta advertencia: nada debería tene de raro que lo haga según qué circunstancias. Creo que ayer, al final, no intervine. No me gustan las tensiones. En reste tiempo amanece tranquilo, el aires es fresco, después de mis obligaciones matinales, aprovecho para leer un rato tras la cristalera de mi patio, viendo el azahar que ya apunta en el limonero. Creo que ja pasaría aquí una buena mañana, leyendo –me lo imagino– con tranquilidad, lejos de ese ruido que se le nota que le gusta tan poco como a mí, pero que es el pan de otros. Paciencia, amigos. Hoy es festividad de san Braulio, el amigo del “sabio Isidoro”, como dice aquí. Les sugiero que lean su vida de San Millán de la Cogolla. EStarán casi como en mi patio. Haya paz.

  2. Ando estos días amontonando librillos para mi amigo el hippy del rastro de por aquí, ya que no tengo ni dacha ni piscina como el Umbral, y he amnistiado, y hasta releído el delicioso librillo de Pla, cronicando la llegada de la II República. Llego hasta a carcajear en voz alta y le leo a mi pareja cosas del puñetero payés por hacer unas risas.

    Pero también he repasado hace poco cosas de Castelar, a propósito de un trabajillo que publico de cuando en vez en algún sitio, y decía don Emilio: ‘…el único poder legítimo es el de estas Cortes y …, señores, la monarquía es incompatible con el Derecho político por vosotros creado… puesto que la monarquía significa la enajenación de la soberanía nacional en manos de una familia’.

    Fallecido el Invicto, aquí se mantuvo al instaurado Juanito Perdigones por pura pereza, porque quién se metía otra vez a regar de sangre, sudor y lágrimas, toma ya, el suelo patrio. ¿Que era, o es, o tal vez no, un cabeza de chorlito, de chorlitejo común que diría mi siempre llorado Rodríguezdelafuente? No pasa nada. ¿No tuvimos largos años a su tatarabuela de quien Píonono, Papa con nombre de pastelillo, dijo aquello de ‘Puttana, ma pía’ y la Gloriosa no vino sino a enmerdar el panorama? ¿No duró tantísimo su abuelo en el trono, borboneando cuanto quiso?

    Lo de la noche del tejerazo me lo repitan una vez más, que todavía no me lo sé de memoria. Con Borbolla en Vila Real y los valientes, heroicos, gudaris en barca buscando playas gabachas, el hombre, perdón, el Hombre pegó el culo a la silla varias horas, aunque ni Sabino, el gran Sabino, el sabio Sabino, esté muy seguro si no manchó también los gayumbos en despeño diarreico. Pero nadie me podrá convencer de que, antes que los valores constitucionales, ¿qué Constitución, MT?, el honor y la grandeza de España, ¿qué España doña Gertru?, y bla, bla, bla… estaba salvando su propio bigote y su buen pasar, y sus manejitos con el Manco, y… la biblia en pasta.

    Si realmente hizo lo que juran y perjuran sus hagiógrafos, incluidos los ultraconversos de la rosa y el puñito, bien se ha cobrado el trabajito. La prueba está en que, apagado el ardor de la bragueta, por pura ley biológica, ahora cuando sale no en moto y con casco integral, pura leyenda urbana, sino en recua de mercedes y audis blindados, va a Liria, a donde la terrateniente, a codearse con las hijas del basurerochatarrero, podridas de millones y con otras prendas del bajuno Ghota del euro. Nada de mezclarse con majas y chisperos como su bisabuelo para pillar una gonorrea, ni al pisito de la vicetiple de turno a llevarle caramelitos de lila. Para procrear engendros como el bastardo.

    Una no se ha reproducido, y ya a estas alturas de sofocos y depresiones no lo va a hacer. Pero los que teneis nietecitos y nietecitas, ¿os imaginais un futuro con el pijo y la trepilla subidos en el trono y participando de los negocietes de los cuñados? Dichosa biología que espero haya hecho ya ceniza de mí para entonces.

  3. La soledad del Rey, estupenda la observación de Francastel, los peces presos en el “filet” pintados por Montesquieu. Hay materia para meditar en la columna, y en la anécdota de la llamada a Rajoy. jagm la ve normal pero ecah de menos otra similar a quienes están dejándolo “sin reino”. Otra buena observación. Aunque es más fácil apuntarse a la iconoclastia de Castelar. Vamos a ver, doña Eufrasia, con la mano sobre la pechera: ¿qué hubiera hecho usted si allá por los 70 le plantean el temido dilema de nuestros padres, “Rey o República”? No me conteste ahora, hágalo tras la publicidad.

  4. Sin dudarlo. Hubiera sacado una teta al aire -entonces estaba una en edad de merecer- y desplegado la tricolor. Ay, si yo le contara andanzas y malandanzas de una, allá en las primeras de junio del 77, donde faltaron ovarios para llamarlas Constituyentes…

    Luego en el 78 no había otra opción que el Sí. Pero el mismo don Juanito, si no le hubiera ido tan bien como le ha ido, tendría que haber planteado, incluso con el ventajismo añadido de su hagiográfica actitud del 23F ¿¿hummm?, la cosa.

    Ahora con el personal con la sesera comida, treinta años ya de impacto mediático, sólo queda la alternativa de palntear en foros como éste, y siempre con el garantizado sigilo de los cortafuegos, fairguol -que una sabe idiomas- de la bizarra andaluné, el sacrosanto e hiperibérico derecho al pataleo.

  5. Es curioso esto que usted dice. Y de interés, sin duda, pues te hace pensar.

    Pero ¿ Y usted ? ¿ Que haria?

    Saludos

    Daniel

  6. Durante treinta años nadie se preguntaba si seria mejor la republica, porque los problemas eran el paro, el terrorismo, y el latrocinio de algunos que no merecían ocupar un puesto en el gobierno.
    Este año una mano negra planeó el más terrible atentado que hemos padecido, para tres días antes de las votaciones. Debidamente dirigido, y el miedo que tenia una gran mayoría, los insultos y ataques a todo lo que representaba el gobierno, no respetando ni siquiera la ley que prohíbe la propaganda electoral veinticuatro horas antes, pero eso no contaba ya que lo importante era que no se recuperara la población y fuera a votar, cuanto mas traumatizada mejor.
    Desde que llegó al gobierno, ha puesto patas arriba la ley de educación, las relaciones con la iglesia, su necesidad de actualizar la guerra civil, que parece que quisiera que la repitiéramos, aunque solo fuera por vengar a su abuelo, y cada día un nuevo capitulo de las nuevas naciones, y los reconocimientos que merecen los sufridos terroristas de ETA, a los que el mismo fiscal dice que se les debe tratar de acuerdo a los nuevos tiempos; tal vez quiere decir que se les ponga una condecoración en el saco con el que tapan su cara.

  7. Sigue escapándose la mayor propuesta por jag: que la gente quiere y no quiere monarquía, que el papel es difícil tanto si hace como si se queda parado, que no es precisamente el criterio político de la gente el que sobresale. En estas críticas, tengo observado que él, que es republicano confeso, va siempre por esa lado, que me parece interesante sobre todo porque contribuye a desmitificar todo ese tinglado retórico de la sabiduría del pueblo y demás. Porque no es sólo el pueblo el que no sabe/sí contesta, sino los sectores mejor dotados, los que saben, los que poseen la riqueza y demás medios de control, los intelectuales de todo tipo y grado…, quienes se ven atrapados en la malla -qué bonita imagen– de los peces que se creen libre.

  8. Hay otras profesiones solitarias. Yo he tenido una toda mi vida profesional, el anfitrión tiene otra, muchos de ustedes, seguro, la propia. Se puede estar solo en medio de la multitud, como hace poco recordaba ja, eso es lo de menos. Poca gente más acuciada que el Rey y también más solitaria. Yo de visto, sin embargo, a más de un republicano pregonado inclinándose como un junco ante el monarca o haciendo corro en las audiencias ésas que el Rey sabe administrar tan bien. No dogo más.

  9. No estoy yo tan segura de que la mayor de JA sea que la gente quiere y no quiere monarquía a la vez. Hay quien no la quiso nunca -estuve a punto de abofetear a un quidam que habiendo virado su propia veleta, no se le ocurrió sino preguntarme si yo era falangista, tan republicanota- y luego le pareció de perlas. ¿No recuerdan aquella primera sesión de las Cortes del 77 con casi medio hemicirco de ostentosos brazos cruzados? Yo sí, que hasta ahí no me llega el Alzheimer. Hoy aplauden con las orejas si es preciso.

    Hubo quien se hizo monárquico por lo chuli que daba la cosa en los papeles del hígado y otras vísceras. Quien se pasó a juancarlista desde el franquismo directamente y se hubiera hecho budista o vegano con tal de seguir arrimado a la olla. Y hubo, ay, una inmensa mayoría que ni se lo planteó: ahora toca éste como ayer tocó el bajito. Y para éso estaba la lavadora esa que da imágenes y que siguen manipulando todos los gobiernos. Qué pena. Qué vergüenza y qué pena. Pero esto es lo que hay.

    Habla usía de la soledad, mi servidor de la Ciega. Sé de alguien que tiene una amiga que conoce a una médica que trabajó algunos años en una de las zonas más sensibles de un gran hospital. Era cuando el furor de la resucitación cardiopulmonar. Por muy malita que estuviera la criatura, lo entubaban y le conectaban el machaca para que no se le parara el cuore. Que no se dejaba morir en paz a nadie,vaya. Y a veces era la médica susodicha, quien en la alta madrugada tenía que escribir de su puño y letra una nota en la hoja clínica: ‘si parada, no RCP’. O quien tenía que dar la orden de inyectar cloruro mórfico, que se guardaba en una pequeña caja metálica con llave y con un registro meticuloso. En el edema agudo de pulmón hace milagros, pero también puede ser el visado del pasaporte. Con razón al médico, al equipo de Leganés, lo han absuelto.

    Otro viejo médico al que conocí allá en el medioevo, casi coetáneo de Ibn Sina, decía que la misión del galeno era curar las pocas cosas curables que hay, paliar el sufrimiento del que no tiene cura y ayudar a bien morir si fallan las dos premisas anteriores. Ahí es ná. También hay mucha soledad en sus decisiones. No todo es firmar uan receta, mirar unos análisis o dar unos golpecitos amistosos en la espalda.

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