¿Qué no es un caso de transfuguismo el perpetrado en Gibraleón por los ‘tapados’ del PSOE? Menos mal que quien lo ha dicho es personaje sin gran peso crítico, pero lo diga quien lo diga no hay más remedio que rebelarse contra el cinismo que supone decir eso y al mismo tiempo argumentar que no se le puede aplicar al caso el reciente acuerdo del Congreso porque los hechos se produjeron antes de éste entrara en vigor. El alcalde Serrato y sus compañeros son tránsfugas de marca mayor y no cabe duda, a la vista de estas manifestaciones ingenuas, de que el mal paso no lo dieron ellos solos y por iniciativa propia sino obedeciendo órdenes y planes del mando provincial y del regional. Y ya meter a Esperanza Ruiz en la candidatura alcanza cotas de escarnio. El PSOE saldrá mejor o peor parado de Gibraleón, pero el prestigio de la democracia va a quedar por los suelos en que ya se revuelca. ¿Tanto pesa el negocio del futuro aeropuerto? Ésa pregunta que se oye cada día más en Huelva tiene más de lógica que de capciosa.

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