Una inconsistente batalla se está librando en los Ayuntamientos y Diputaciones que el Partido Popular logró en las última selecciones municipales. Desde el PSOE se acucia sin tregua a los recién llegados a que paguen la roncha inmensa que han heredado y se les acusa de andar despidiendo sectariamente –hablan hasta de “caza de brujas”—a los anteriores contratados para situar a los propios. Y desde éste se replica que ante todo se trata de reducir el gasto insostenible que ha arruinado a esas instituciones, aparte de garantizarse, como es natural, su propio equipo de confianza. No le ha de resultar fácil al PSOE salir adelante con esa estrategia tan ingenua como falsable. Por su parte, el PP, menos acomplejado de lo habitual, camina sin mirar atrás ni a los lados. Éste es el relevo más difícil de las últimas tres décadas.

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