Todo este terremoto de la crisis económica está dejando claro que los responsables mundiales, esos cuatro u ocho que tienen nuestras vidas en sus manos, andan improvisando como pueden remiendos para tapar agujeros y tónicos para frenar el desánimo. No tienen doctrinas sino recetas, quizá porque esta última era ha prescindido demasiado aprisa de casi todo el acerbo ideológico y cultural que venía permitiéndonos con anterioridad, a cada cual desde su ángulo, analizar la realidad y proponer soluciones. Todo el mundo parece estar despertando de ese ensueño –ay, “el fin de la Historia”—para volver a los clásicos, como si de pronto la vigencia de los viejos pensamientos arrumbados debiera ser rescatada para revisarla a la luz de este fenomenal fiasco que ha sido pasar de la ilusión de un modelo definitivo –eso que llamaban la “new age”—a una crisis de dimensiones sin precedentes que amenaza con llevarse por delante a tirios y a troyanos. El papa Ratzinguer ha decidido apoyar la antigua idea del cardenal Martini según la cual un problema histórico y decisivo de la fe es su desconocimiento de la Biblia y, en consecuencia, ha abierto un cónclave para buscarle solución a esa falla, sin pasarse ni quedarse cortos, es decir, con un pie puesto en la firmeza ortodoxa y el otro en la refrescante audacia que hace tiempo reclaman muchas comunidades. Por otro lado un maestro de los viejos tiempos, Eric J. Hobsbawm, anda empeñado en una campaña de vuelta a Marx, especialmente al estudio de los juveniles‘Grundisee’, convencido de que el actual olvido de su pensamiento responde tanto al fracaso del dogmatismo soviético como a la euforia liberalista potenciada por la caída del Muro. Por su parte, en USA y la propia Europa (no tienen más que leer la prensa diaria), teóricos de todas las tendencias reconsideran la posibilidad de un rescate de lord Keynes, el genio de la anterior crisis, para ayudar a comprender el estrepitoso fracaso del postulado de la no intervención que, por fin, se reconoce que ni Hayes ni Morgan Freedman descartaron nunca en situaciones críticas como la que vivimos y cíclicamente parece vivir el capitalismo. Hay que conservar los libros viejos, los manuales en los que creímos alguna vez, esos monumentos combatidos entre sí a cara de perro que, seguramente, contienen graves aciertos uno por uno.

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Ahora vendrá un periodo pragmático en el que todos los gatos serán pardos mientras se salvan los muebles o se rehace el edificio, pero luego volverán, no me cabe duda, las inútiles inquisiciones y los nocivos exclusivismos. Al fin y al cabo, no hay modo de seguir defendiendo (ni lo hace nadie ya, salvo un puñado de republicanos yanquis) que la salvación está en abandonar el mercado a su lógica perfecta y, en definitiva, sobre todo tras haber visto la nueva media defección de Europa, hay que aceptar que la única medida con pinta de solución de emergencia siquiera la debe la aldea global a esos EEUU que puede que, por tercera vez, salven a Europa de la debacle en menos de un siglo. Menos esperanzas cabe albergar de que los obispos convenzan a su feligresía menguante de que se enfrasque en la lectura de una Biblia que, por cierto, no estuvo bien vista por sus actuales promotores durante mucho tiempo. Y en cuanto a la resurrección de Marx que preconiza Hobsbawn, ya veremos, pero no es improbable que logre reponer las cosas en su sitio. Al fin y a al cabo, lo que se está demostrando inviable es un mundo si ideología, un proyecto no respaldado por la reflexión teórica. Hace poco los oyentes de la BBC eligieron a Marx como el mayor filósofo de la Historia mientras medio millón de alemanes lo elegían entre los más importantes de todos los tiempos. Arrumbamos los textos a la menor de cambio hasta quedarnos inermes frente a la realidad. Puede que la crisis nos fuerce a reconsiderar esa funesta manía.

11 Comentarios

  1. Siempre está bien tener los clásicos a mano, mi estimado D. JA, historiar, investigar en el pasado para comprender dónde nos encontramos y hacia adónde nos dirigimos debería ser nuestra rosa de los vientos, como en su momento hicieron aquellos locos humanistas. Aunque no estoy de acuerdo con que el problema sea la falta de ideología (siempre me da escalofrío esta palabra). Ahí tenemos esa “sociedad de la información” como construcción ideológica y política de la globalización neoliberal cuyo objetivo principal era la instauración de un mercado mundial, autorregulado e incuestionable bajo el cielo protector de las OMC, FMI, Banco Mundial, etc, etc, profundizando la grieta entre ricos y pobres. Smith, Marx, Hobsbawm, Fukuyama,….¿A quién le importa quienes son esos señores?¿No se ha enterado que ha empezado la Liga, la Champions y otra edición de Gran Hermano?.
    Saludos a todos.
    (Estoy de lunes, se nota que es lunes)

  2. El Genio de Tréveris, tan joven, tan actual… que mi cuñada le pondrá un ramo de flores pasado mañana en Highgate.

    Nostalgia de lo que pudo haber sido, no fué,… pero será.

    Resistir para el socialismo….es vencer.

  3. Que gracia Sr. Abate!. He estado riéndome diez minutos. «Resistir para el socialismo….es vencer». ¿Es que no aprendemos nada?.

  4. No se me ría demasiado, mi don Isaiah, porque el Abate no está tan orate (como parece). Tengamos en cuenta que si mi memoria no me falla -que me falla más que uns escopeta de feria- mi don Abate fue psuquero, y el que tuvo…

    Mismamente el Anfitrión, hasta para mí que soy una lerda, deja caer aquello de desempolvar los viejos textos. Lo de lo cuantitativo y lo cualitativo, la negación de la negación, y me callo, porque ni tengo los manualillos a mano, ni nunca fui mucho más que una disoluta oyenta y poco lectora.

    De todas formas, no olvidemos que Felipe, con el conocido alborozo de los Castellano-‘Hervás’, el de la pipa, el otro y el de la moto, abjuró de su fe marxiana, aunque tal vez había leído de don Karl tanto como yo: poco. Si fue estrategia o tributo por los marcos recibidos de tío Willy, nunca se sabrá, no lo sabré yo, quiero decir. Pero no le faltó retórica para decir que el materialismo dialéctico seguía siendo una ideología cuya verdad depende de la situación histórica. O que se mantenían las ideas del de Tréveris como instrumento crítico y herramienta de análisis. Otra cosa es que ahora ande forrado y curtiendo a su niña María en el arte de la brujería monetarista.

    El Jefe, o mucho me equivoco, aún mantiene encendida su lucecita y más de una encendemos de cuando en vez una mariposa en aceite al barbudo.

  5. No si me rio por no llorar. Escojo algo leido recientemente:

    “En pleno esplendor del gran siglo XX, una sociedad concebida sobre principios socialistas se había convertido en la empresa, no de un único ser malvado, sino de decenas de miles de hombres-fiera especialmente adiestrados contra millones de víctimas indefensas”.

    O esta otra más reciente:

    “Soy uno de esos stalinistas sevillanos del partido comunista. No le escribo por desahogarme, lo hago para informarle. Como nos hacéis la guerra mediática tendréis vuestra respuesta, vamos a daros la guerra que os habéis buscado. Ya es hora. Tu nombre y tu perfil se va a dar a conocer, al igual que otros muchos de tu calaña”.

    Esta última dirigida a periodistas.

    Como voy a mantener encendida la «lucecita», ni la del Pardo!.

  6. De dónde sale la última cita, don Isaiah? Qué cosa más horrible, así sacada de su contexto, parece amenaza o intimidación ¿Qué cosa es ésa?

  7. (Mañanera)
    Releyendo todo esto, Don Caleuche, me está usted cayendo casi tan bien como mi doña Epi y mi don Griyo. El maestro es incuestionable.
    Y otra cosa: que los católicos no conozcan la biblia é vero.
    Besos…a tutti.

  8. Pues a mí me cayó Vd. bien desde el primer momento, como la gran mayoría de los casineros.
    Le mando un buen ramillete de los mismos para empezar la jornada.

  9. Esa segunda cita, mi don Isaiah, es puro gangsterismo. Es cierto que el padrecito Yosif le dio matariles a millones y millones. Pero ya entonces, los textos incluso de la Momia, no los leía casi nadie. ¿O todos los criminales nazis habían leído a Nietszche? ¿O poco más de unos pocos de los que se prenden la gaviota en la solapa, han leído a Friedman?

    Una punta, enorme, grande, gorda y con pelos, es la que nos pastorea, mi don Berlin. Por eso es oxígeno puro este rincón.

    Smuakiss, smuakiss para tutti. É pluvioso il mattino. Porco governo.

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