Los trabajadores de Astilleros han perseguido por toda Huelva al vicepresidente tercero del Gobierno y ex de la Junta, Manuel Chaves, obsequiándolo con una bronca monumental y eslóganes durísimos que reventaron la visita. Se quejaban del abandono y el engaño, de su situación de soledad, en contraste con los mimos que les dispensaron desde el partido en el poder mientras ello produjo réditos políticos. Chaves justificó el trato privilegiado que el Gobierno da al País Vasco respecto de Andalucía y objetó el anunciado proyecto de Griñán de endeudar más aún a la autonomía. De lo que no dijo nada sustancial fue de los puentes que prometió en la capital hace tres años y medio y de los que nunca más se supo. Bien mirado, a ver qué podía hacer.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos requeridos están marcados *

limpiar formularioMostrar los comentarios de la entrada

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.