En la UGT andaluza, y en respuesta al clamor social levantado por sus mangazos y el propio disgusto de muchos de sus militantes, han decidido esperar a la “rebajas de enero” para aclarar en un congreso qué responsabilidades le corresponden a sus dirigentes. Vamos a comernos el turrón tranquilos –deben de haber pensado Méndez, Pastrana y Fernández Sevilla—que, pasado el solsticio, Dios dirá. Y eso supone un ultraje o, cuando menos, una indelicadeza para el contribuyente y para sus militantes, escandalizados hace tiempo ya ante la magnitud y torpeza del mangazo demostrado, por mucho que la “Junta hermana” eche balones fuera y se ponga de perfil. Lo de la “tolerancia cero” es el primer farol que se le apaga a doña Susana Díaz.

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