Aminatu Haidar, la heroína sahariana que se ha plantado en huelga de hambre en Tenerife, ha rechazado dignamente el cambalache que le proponía el Gobierno español a través de ese abrazafarolas que es el ministro Moratinos: aceptar la nacionalidad española para escapar a la garra de la dictadura marroquí. Nadie duda a estas alturas que el Gobierno español conocía el propósito de aquella dictadura de encalomarle a la expulsada ni que la extravagante decisión administrativa de permitirle la entrada en territorio nacional sin pasaporte prueba que se trataba de facilitarle el atropello a Marruecos. Hasta el aeropuerto donde ayuna Haidar ha ido el enviado de Moratinos –tras dieciséis días de mutis—probablemente asustado ante la perspectiva de que esa huelga pudiera endosarnos un muerto incómodo, porque a nadie se le oculta que si Haidar muriera, al Gobierno se le iba a poner enfrente su claque encabezada por los Bardem y hasta Almodóvar. ¡Todo menos un cadáver! A la tiranía alauita se le puede conceder hasta lo indigno, como se viene haciendo, pero no que nos convierta en su morgue particular. En uno de sus últimos viajes a España, el difunto rey Hasan exhibió sus despectivos retrasos haciendo esperar desde le Jefe del Estado hasta el presidente del Gobierno, lo que no dejaba de ser una broma comparado con la ‘Marcha Verde’. Pero entonces, al menos, España respetaba aún su compromiso con el Sáhara y su respeto por las resoluciones de la ONU a favor de ese país ocupado militarmente sin título alguno. Hoy ese ocupante nos tiene de rodillas y con los pantalones bajados, la verdad es que no se entiende bien por qué motivo. Haidar lleva todas las de perder. Hace tiempo que más de un influyente responsable de nuestra política tiene casa puesta en Tánger y aún en Rabat.

Resulta preocupante la inclinación diplomática de este Gobierno hacia las dictaduras, desde Cuba a Marruecos pasando por Venezuela. Pero más desmoralizador es comprobar la auténtica traición perpetrada respecto a la República Árabe Saharaui, la en tiempos mimada ‘RAS’, que fue emblema distintivo de nuestra adaptable izquierda. Eso sí, aún hacemos el doble juego de traer a “niños del desierto” cada verano para que disfruten de nuestras piscinas y reciban la debida atención durante un tiempo, gracias a la generosidad privada, antes de volver al purgatorio en que los mantiene recluidos la ambición marroquí. Con la ayuda eventual de España, entre otros, que puede llegar, como en el caso presente, hasta la connivencia más despreciable. Haidar valdría mucho más muerta que viva. Por eso le han mandado un propio con una trampa en cada mano.

8 Comentarios

  1. Sí señor, una vergüenza, todos mirando para la Meca por un capricho del soberano vecino. ¿Qué intereses se ocultan, de verdad, tras el compadreo subordinado con Marruecos? ¿Quiere decir algo concreto jagm cuando habla de responsables que han abierto casa en Tánger o Rabat? Yo creo que sí y que la prudncia lo obliga a no pasarse. Otra cosa no permitirá explicar tanto entreguismo ni tanta humillación.

  2. Sin duda la visión de la democracia que tienen los Alauitas no sea la misma que la de don José Antonio, ni la de algunos paises occidentales,y qué duda cabe que entre Rabat y Madrid hay todo un pasivo. Entiendo perfectamente lo que dice don José António, pero, sin embargo , con todos sus defectos creo que Hassan y Mohamed han evitado a su pueblo la sangría entre musulmanes fundamentalistas y los otros, y eso, a mi parecer, es enorme….Y no sólo es esencial para los marroquies sino también para nosotros, no musulmanes. Por eso, en mi opinión, se les puede perdonar muchos errores.
    Un beso a todos.

  3. ¿Cuánto tiempo hace, madame, que abandonó nuestra Espagne y vive allende el Pirineo? Es cierto que la France tiene encima un marrón gordo en les banlieus, pero lo nuestro es distinto. Es nuestro vecino tan próximo, el Estrecho o Alborán, por no hablar de Ceuta o Melilla. Es un vecino que nos tira la basura por la tapia, que nos envía a sus hijos conflictivos, que nos saca la lengua para burlarse y que más de una vez en la mano que le ofrecemos nos suelta un salivazo.

    Lo de barrera al fundamentalismo o portaaviones otánico-americano, cosí cosá. Y por otra parte, lo del Sáhara es una vieja herida donde no supimos, no quisimos o no pudimos actuar ni con coherencia ni con dignidad.

    En cuanto a la claque de la zêja creo que el Anfi peca de buena voluntad. Esa pandilla de pesebreros, el Almodóvar casi siempre con la boca llena (de espermatozoides), el Bosé gran terrateniente o el excelso poeta Sabina y demás cuadrilla, no sueltan la teta aunque se la impregnen con acíbar. O eso creo.

  4. Don Yamayor, tiene usted unas formas de decir las cosas, con tal convencimiento y arrojo que casi siempre me convence y siempre lo admiro.
    Lo entiendo perfectamente.
    un beso

  5. Una columna justa y oportuna, frente a un tema que, pro dividir, divied hasta el “pesebre” del que habla Yamayor. Confiemos en que se resuelva el problema, que es, no cabe la menor duda, un problema que se ha buscado a pulso este Gobienro entregista con Marruecos.

  6. Esta chica pretende que un país democrático, casi, le eche un pulso a una dictadura al mando de alguien que no tiene que dar cuenta a nadie de sus actos y que no pierde ocasión de meternos un dedo en el ojo.

    Doña Sicard, le aseguro que nuestro don Yamayor no ha exagerado ni un pelo.

  7. Eso pasa por ser güangen con los desagradecidos inmigrantes , la mayoría vienen a aprovecharse del pais en lugar de colaborar a levantarlo

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