No todo está perdido, por lo visto: aún queda quien piensa en el ámbito político. En la competencia aparecía ayer una amplia y profunda entrevista al ex-presidente Borbolla que avala lo que digo. Ni la extremosidad del momento que vivimos, ni la complejidad ideológica y política, ni siquiera el lógico e inevitable compromiso partidista, son en esa entrevista un obstáculo para el responsable ejercicio de razón en libertad: “rara avis”, desde luego, pero un portillo abierto a la esperanza frente al justificado pesimismo. En la actual política sobran “espontáneos/as” y se echan de menos cabezas capaces de pensar, hay un exceso de ambición y un déficit de razón. No hay duda de que el relevo generacional en curso se ha precipitado, ni de que la perspectiva ha dado a Borbolla una grave ventaja moral frente a los presentistas. Éstos, incluyendo a los de su partido, harían bien en escuchar su bien trabado argumento.

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