Parece que, al final, la resistencia de Chaves y su enrocamiento para no comparecer con el fin de aclarar, en la medida de lo posible, el grave caso de la subvención a Matsa, puede acarrearle el trago doble de tener que hacerlo en Sevilla y en Madrid, o sea, en el Parlamento de Andalucía y en el Congreso de los Diputados. Fracasan, pues, su estrategia defensiva tanto como la puesta en marcha por ZP para desprenderse del ‘caso’ abandonando a Chaves a su suerte, mientras toma forma la acción judicial para que no falte de nada. La pregunta es por qué Chaves ha dejado llegar las cosas a este punto si tan seguro está de que nada tiene que temer.

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