Hemos escuchado perplejos a Botín cuando ha roto, sin tentarse la ropa y encantado de la vida, el acuerdo convencional de hablar de la mejoría de la crisis con suma cautela para no despertar euforias infundadas. ¿Brotes verdes? Lo que ve el primer banquero de España, el hombre más acreditado de este corral de cabras, no son meros síntomas de mejora sino un auténtico vendaval, un tsunami de prosperidades abalanzándose sobre nuestros páramos económicos, que a él personalmente, es decir, a su banco, le va a proporcionar el mejor resultado de su historia. ¡Coño, hablan de nuestra recuperación como quien camina sobre el filo de la navaja y, de pronto, sin transición, sale el gran gurú y nos dice que en España estamos viviendo “un cambio drástico” porque “la confianza en el país ha cambiado de una manera que no os podéis ni imaginar”, es más, que tendremos los parados que queramos pero que “es el momento de la cuenta de resultados” porque “tenemos más capital que nunca, más liquidez que nunca” y porque “está llegando dinero por todas partes”! ¿Por qué no nos dan estas alegrías quienes tienen en su mano el Poder y la responsabilidad, es que son los bancos los verdaderos oráculos de una crisis que, desde luego, provocaron ellos más que nadie? Cuando el secretario de Defensa de Eisenhower acuñó aquello de que “lo que es bueno para la General Motors es bueno para los Estados Unidos de América” estaba haciendo una reflexión típicamente capitalista muy parecida a la que ahora hace entre nosotros un Botín entusiasta que va a confiar la propaganda de su tinglado americano nada menos que a la voz convincente de Robert de Niro.

Lo malo es que yo no me creo esa frase de Ch. E. Wilson, como no trago con esa matraca del “patriotismo de empresa” con que se arenga a los trabajadores cuando hay que recortarles la soldada y apretarles las tuercas. ¿Es verdad o no lo es que estamos saliendo de la crisis como por un cañonazo? Porque si no lo es, éste banquero es un insensato, y si lo fuera, ojalá, nuestros políticos en el poder serían unos papanatas y los de la oposición unos derrotistas cabrones. O puede que ese relanzamiento– tal como los maremotos no afectan más que la superficie– no alcance a los bajos fondos del desastre nacional, ese pudridero de desesperados. Lo que es bueno para el Santander no va a dar de comer, de momento, a esta España gimiente que ya no sabe a qué carta quedarse.

3 Comentarios

  1. Si el señor de los botines ha tomado, cientos, miles de millones de euros de deuda pública alemana y las ha colocado en la española, ya me dirán si no es para presentar una cuenta de resultados de los de abrir botellas de la Veuve. ¿Especular…? Anda yaaa, va a ser el cántabro capaz…

    ¿Van sus palabritas de conejo a anular la sensación de impunidad, de robo, de corrupción, estafas, mala gestión, nepotismo y abuso de confianza de nuestros próceres gobernantes? Anda yaaaa…

  2. Me quedo con la cuestión planteada por la columna: por qué han de ser los banqueros y no los responsables políticos quienes nos den el diagnóstico y el tratamiento. ¿Pero será verdad lo que dice el banquero? ¿entonces por que dudan tanto los políticos? La columna tiene mucha miga.

  3. Que el Banco diga que llueve el dinero no implica que la gente se moje. El Sistema nos ha puesto a todos un buen impermeable del mismo modo que anteriormente nos dejó a todos en pelota (singular). Pero hay en el aviso de Botín un cierto margen a la esperanza. Porque es posible que un banco gane dinero mientras la gente pasa hambre, pero no que el dinero llegue a la gente al margen del banco. Al menos en este Sistema, digo yo, pues ignoro si don Ecónomo me corregiría la hipótesis.

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