A pesar de que hace ya más de un lustro que el TSJA señalara a la Junta por “acosar” (sic) al funcionario y testigo protegido que denunció las corrupciones en el “caso Formación”, la Junta continúa erre que erre apaleando al cuitado. ¡Que no, que no hay cuartelillo para el discrepante y menos para el debelador! Aunque lo raro no es que la Junta se empecine sino que la Justicia lo consienta en lugar de plantarse ante los acosadores como escudo de su propio “protegido”. No es el único caso de denunciante castigado, por lo demás, lo que quiere decir que el “régimen” no consiente discrepancias y confunde crítica y denuncias legítimas con traición funcionarial. Ver, oír y callar: no hay mejor emblema para los trabajadores públicos andaluces que los tres monos célebres que se aíslan del mundo con sus propias manos.

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