No estoy demasiado de acuerdo con quienes denuncian, con razón, por supuesto, que la izquierda o lo que queda de ella carece de ideas frente a la crisis. Eso es tan verdad como que la derecha tampoco tiene repajolera idea de qué hacer para salir de ella fuera del soniquete genérico de que son precisas medidas estructurales, o séase, básicamente abaratar aún más el empleo o declararlo libre sin más. Se dice –lo dice mucha gente—que nada será igual cuando la crisis pase pero la verdad es que no sé en qué se basa la hipótesis, dada la demostrada incorregibilidad de los agentes que con su abuso han conducido a ella. Pero soluciones lo que se dice soluciones concretas y razonables, no se oyen por ninguna de las dos manos. En el marco “Ancien Régime” de un Versalles atorrante, Sarko parece haber puesto el tope a esas ocurrencias, prometiendo no incrementar los impuestos, no reducir la inversión, defender la conciencia social (¿), extremar el rigor presupuestario y posponer la jubilación unos años con el fin de aliviar la carga asistencial. Pero poco más. Ni en USA, donde se divaga ante la presunción de una pronta recuperación, ni en la vieja Europa –tan desigual, por supuesto–, surgen recetas con fundamento, como si la imaginación sociológica y política hubieran sido aniquiladas por la propia catástrofe financiera que llueve sobre mojado encima del desarme ideológico que viene de tan lejos y anda por todas partes. Probablemente nunca la expectativa social anduvo más privada de apoyo teórico ni menos asistida por esa imaginación, aunque es preciso reconocer que es por el lado de la izquierda por donde mejor se percibe la inanidad. Ni una idea, pocas críticas (aparte de las obvias al abuso), si acaso una tópica apuesta por el reforzamiento de la intervención. De la utopía no queda ni rastro sobre el que intentar siquiera reconstruir la esperanza.

 

Por esa misma razón no entiendo en qué se funda el convencimiento de que nada volverá a ser igual tras la mala coyuntura, apotegma formulado, por supuesto, desde la intuición lisa y monda, y sin mayor apoyo en una racionalización solvente. Ante la crisis se ha unificado de hecho esa expectativa clásica, quizá porque nadie ose plantearla como la consecuencia de un  fracaso de Sistema cuyo crak definitivo todos temen, o acaso porque se carezca en este momento de la posibilidad de un pensamiento crítico adecuado a la circunstancia global. Todo sugiere que la crisis va y viene a rastras de su propia lógica y al margen de cualquier posibilidad de interferencia, como si se tratara de un accidente pasajero en un mecanismo irremediable ante el que cualquier alternativa se teme más que al accidente mismo. Antier mismo recomendaba a España el BCE que modere los salarios y abarate el despido como complemento a la visión cesarista de Versalles. Es todo lo que se les ocurre a unos y a otros mientras la inmensa mayoría se registra la faltriquera ajena tanto al sepelio de Vicente Ferrer como al de Ralph Dahrendorf.

4 Comentarios

  1. Ay, mi don José Antonio de las entretelas. Parece mentira que todo un ensayista sobre la gauche -«Antología de frases…»- cometa esa ingenuidad de llamar izquierda a la que se proclama como tal, pero que tiene de izquierda lo que yo de maestro shaolin.

    La autoproclamada izquierda, la que -estabulada en pesebres de oro en la Moncloa, en la Casa Rosa que ya vendrá San Telmo, en la imperial Toledo, en la Emerita Augusta o en el Palau de la Generalitat, tan precioso chabolo medieval de la plaça de Sant Jaume- digo que esa izquierda, más falsa que los billetes de seis euros, jamás se atreverá ni en sueños a tomar unas cuantas decisiones que si no son clave para afrontar la crisis, sí serían ejemplo confortante para el sufrido pueblo que la soporta y un mínimo marchamo de gauchería, aunque solo fuera por aparentar. Un poné:

    .- La reducción del gasto público, ojo, que no gasto social, que implicaría disminuir el lujo faraónico que en plena gazuza generalizada ostentan sus orondos satrapillas, desde el alto palacio como los nombrados a las más bajas covachuelas donde sestean miles de funcionarios infuncionantes y estampillados.

    .- El cese del al menos aparente contubernio, maridaje o amancebamiento con la gran banca, esa que anuncia que ganará este año igual que el anterior y el otro y los que vengan, gracias a los balsámicos supositorios recibidos por parte del poder con el dinerito sudado y escaso de los contribuyentes.

    .- La imposición de impuestos -burrrrllllppp, qué regüeldo- directos a quienes nadan en la viruta abundante y no en las mangueras de la gasola donde igual reposta el pringaíllo que va en scooter madruguera al curro como el satisfecho potentado que a media mañana llena sin atender al precio el depósito de su carro de cien mil caballos.

    Podría seguir, pero con tres muestras, no les canso más.

    Bacci per tutti.

  2. Mi más cálida felicitación por nombramiento académico de Buenas Letras. Enhorabuena a ti… y a la Academia.

  3. La ideología de la economía puede que triunfe como pensamiento pero no como ciencia , no es una cuestión de partidos sino de actitudes

  4. Pues como no han hecho bien los deberes yo mandaría a todos los que nos gobiernan, con sus miembros y miembras al completo, a una islita perdida en medio de la Mar Océana; con unas cuantas azaditas, semillas y vaquitas para ordeñar. Pasado el lustrito y dependiendo de como se hubieran portado con el plan quinquenal me plantearía la reinserción. Si no, les cambiaría las vacas por morlacos de 500 kilos y que siguiera el ordeñe. Como soy un ser generoso dejaría que les remitieran sus paguitas, comisiones de servicio incluidas, a los miembros y miembras, por si les pudiera servir aunque fuera de papel higiénico durante ese curso intensivo de economía de subsistencia.
    Eso es lo que yo haría pero mi profe me ha dicho que soy demasiado radical y muy poco utópico. Jó.

Responder a Currito Cancelar respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos requeridos están marcados *

limpiar formularioMostrar los comentarios de la entrada

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.