El Consejo Audiovisual está para lo que está. Si algunos de sus miembros se han sentido cimarrones es que no saben donde están de pie o tal vez sea que hayan querido provocar al manso dejando clara la íntima vocación censora del órgano de la Junta. Que tres consejeros hayan protestado en público por el reparto de emisoras de tv digital terrestre (TDT) no tiene, en efecto, gran sentido, porque para nadie es un secreto, y menos para ellos, que el CAA no es un órgano imparcial sino un instrumento más de la Administración, otra superestructura puesta ahí para garantizar la buena marcha del negocio y encima quedar estupendamente. Ese presidente no tiene mucha idea de lo que es una democracia, por lo que se ve, pero tiene más clara que el agua cual es la misión que le han encomendado y por la que le pagan un riñón. Los otros, los protestantes, lo mas que pueden conseguir es poner en evidencia esto que digo y que ellos sabían de sobra cuando fueron investidos con su púrpura.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos requeridos están marcados *

limpiar formularioMostrar los comentarios de la entrada

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.