Punto en boca

No es la primera vez ni será, probablemente, la última en que la Junta autónoma represalia al funcionario que osa ejercer su inalienable deber de independencia. Ahí tienen al “testigo protegido” (¿) que denunció la presunta merienda de los fondos de educación por parte de sindicatos y empresarios, soportando el “apartheid” –ejemplarizante a más de vengativo– al que le ha sometido la jerarquía del “régimen”. ¡A quién se le ocurre denunciar el mangazo y la orgía administrativa de la Junta como si la libertad estuviera garantizada en la Función Pública! Presidente hubo que dijo en el Parlamento que el funcionario estaba ahí para obedecer al partido gobernante, ¿lo recuerdan? Y está claro que sus sucesores no han cambiado ese criterio caciquista sino todo lo contrario.

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