Ahora sabemos que nombrar “ilegalmente” altos cargos fantasmas no es “injusto” y que el festín de los fondos de formación –cientos de millones despilfarrados con la más gratuita liberalidad—no constituye delito alguno al no pasar de ínfimas “irregularidades administrativas”. El hábil manejo de la comisión parlamentaria encomendada por el PSOE a Ciudadanos ha acabado, como la de los ERE en su día, en agua de borrajas, y la juez sustituta de Alaya ha hecho el resto al archivar la causa del presunto saqueo, de un enérgico carpetazo. ¡Todo el monte es orégano! En cambio, aunque les cueste creerlo, al ex-alcalde Pacheco acaban de meterle en el morral otra condena de cárcel. Definitivamente, la Justicia tiene razones que el peatón no entiende.

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