Sin llegar al “¡Se sienten, coño!”, la plataforma o lo que sea “Andaluces levantaos”, en vista del desmarque sistemático de sus ilustres integrantes (menos Rojas-Marcos), debería proceder a su inmediata disolución. No sin dar antes una explicación, qué menos, a esta parroquia atónita que ha debido soportar tanto tiempo el espectáculo de ese senado de próceres en la reserva espiritual entonando frente a las cámaras la antífona de la exigencia y el rigor. ¿No decía esa plataforma que exigía igualdad de trato entre las regiones, que si Cataluña se llamaba al fin ‘nación’ nosotros también deberíamos reclamar ese concepto, que no toleraríamos discriminación financiera alguna que agrave aún más la diferencia entre comunidades ricas y autonomías pobres? Pues, que si quieres arroz: Clavero sale en la tele diciendo que, aunque no sea perfecto (¿y qué o quién puede aspirar a serlo?), el Estatuto del PSOE, porque eso es lo que es, resulta bien beneficioso para Andalucía, Escuredo reaparece en mitines del PSOE tras fracasar en su nebuloso intento de concertación de tapadillo y Pimentel sale por peteneras en los papeles soltando amarras. Lo que no podía ser no ha podido ser y, además, seguramente, era imposible. Un “régimen” no tiene ni para empezar con una “sociedad civil”.

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