El cese de la controvertida pero, sin duda, activa delegada de Obras Públicas, Rocío Allepuz, en el ecuador de la legislatura y con el problemón del puente vivo y coleando, constituye un acontecimiento político provincial cuyo relieve no va a resultar fácil esconder. Han sido muchas las actitudes y actuaciones de Allepuz que han provocado críticas fuertes y en todas ellas la delegada ha mostrado una indiferencia que delataba a la legua la seguridad de quien se sabe respaldado políticamente a tope. Pero ahora, al parecer, algo debe de haber roto esa seguridad o, hablando en plata, le puente que le daba acceso libre a la “mesa camilla”, ya que no existe el menor indicio de que la dimitida/cesada, a saber, mantuviera discrepancias y menos aún conflicto alguno con el mando sevillano. No ha de tardar mucho tiempo para que se clareen esos motivos, seguramente, pero no cabe duda, de entrada, de que con la marcha de Allepuz el PSOE pierde un activo notable y tal vez abra nuevas fisuras internas en su organización.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos requeridos están marcados *

limpiar formularioMostrar los comentarios de la entrada

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.