Bernard Henry-Lévi publicó la primavera pasada unas impresiones sacadas del viaje que acaba de hacer a los EEUU siguiendo deliberadamente las huellas de Tocqueville y en ellas ofreció una serie de interesantes claves de ésas que requieren para su formulación el doble requisito de la inteligencia y la experiencia. Dijo por ejemplo, que probablemente América –él sigue llamando a los EEUU América, como nuestros mayores y como los norteamericanos– sea, a estas alturas, el problema y la solución, el problema de un planeta amenazado por su pulsión imperialista y la gravedad de sus intereses, la solución que sólo es capaz de ofrecer el modelo de un sistema social que, bien mirado, es el sueño que esta parte de la Humanidad –la nuestra– viene persiguiendo desde Grecia. Washington no será nunca Roma, concluía BHL, pero que no se equivoque nadie porque esa gran nación no es un país inseguro de sí mismo sino un pueblo inquieto, “cautivo de cierto vértigo identitario”, un pueblo regido por una inquebrantable democracia y estructurado sobre la ley, contra el que poco podrán todos los aventurerismos juntos. ¿Los ‘neocoms’, la izquierda (¡otra ‘new left’, Dios mío y van tropecientas!), el mismísimo Bin Laden? El observador cree que América es un tren al que no hay quien pare y reserva para esos adversarios el papel de mosquitos enfrentados con sus aguijones al convoy. Mucho optimismo, me parece a mí, pero no se le puede negar al fino conservata su cuenta y razón. El antiamericanismo –muchos de nosotros llevamos en la solapa proclamas antiyanquis mientras duró Vietnam–, sobre todo en esta hora inquietante que vivimos, no debería olvidar con tanta facilidad lo del problema y la solución. Al fin y a al cabo, esos denostados “marines” salvaron ya dos veces a la vieja Europa (y a la “nueva”, sobre todo a la nueva, quizá). Y qué quieren que les diga, personalmente, por más esfuerzos que hago no puedo detestar a Bush más que a Hugo Chávez.

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El espléndido reportaje de BHL se llamaba “American Vertigo”, un título envidiable para una crónica actual sobre lo que está ocurriendo a nuestro alrededor y ponía especial énfasis en no sobredimensionar el mérito de críticas como las de Moore o Samuel Huntignton, inevitablemente aislacionistas. Pero estos mismos días, con motivo de la asonada contra el papa, hemos podido comprobar hasta qué extremo la estimativa “correcta” que está pervirtiendo la lógica antiimperialista en la comedia friqui de los “no alineados”, baja la guardia y pierde peso. ¿Qué hacía España de “observador” solitario entre esas decenas de autocracias, no pocas veces inhumanas, que parecen creer que vivimos aún una Edad Media terciada de 68? Con Chávez y Raúl Castro, ni a coger duros de plata, con Amadinayah, ni en broma. Es posible que la generación nueva se vea en la precisión de revisar el antiyanquismo heredado de papá –aquel “Yankee, go home!” de las solapas—y plantearse qué papel real le corresponde a la primera potencia mundial en un orden que en modo alguno debe ser siervo de sus intereses pero en el que, con toda evidencia, está llamada a jugar un papel decisivo. Permitan los dioses (esta temporada hay que andarse con cuidado con las imprecaciones, ya lo ven) que nunca vuelva a ser preciso desembarcar en Normandía o reconquistar Europa desde el Mediterráneo, pero ya de paso, permitan también que no resulte imprescindible que nos encaramemos a la almena, como el teniente de Buzatti, pendientes de vislumbrar en el horizonte la polvareda de los bárbaros. Porque si eso ocurriera ya me dirán qué podemos esperar de Chávez o de los hermanos Castro y de su senadillo ocasional. Y si es verdad que repugna la foto de un presidente con los pies encima de la mesita del rancho, también lo es que tira para atrás la de otro sentado al paso de una bandera. Hay pocas cosas peores que el anacronismo, y una de ellas es acabar como mosquitos estrellados contra un tren.

6 Comentarios

  1. Ahivá. El Maestro nos sumerge en el Dioscuros total. A ver quien es tan chula como para levantar el fino tabique entre el amor y el odio. Verán. Alguien muy, muy cercano a mí hizo la mili en una base americana. Lo de conjunta desde dentro sonaba a puritita milonga. Si acaso el mando hispano disponía de dos F-86, de los de Corea, que se pagaron al simbólico precio de un dólar, para moscardonear en la entrepierna de la pérfida Albión, con la excusa aquella tan manida de Gibraltar. Allí mandaba el gran Hermano y punto pelota. Nadie sabía qué bajaba de la panza de los Hércules y de su rampa descendía sin decir ni mu en los búnkers blindados de los sótanos de las pistas.Y qué casualidad, en el mismísimo 68. Comprenderán que servidora no sea muy proyanqui.

    Le tengo aversión al jarabe del escudo redondo, aunque mi pareja lo usa para lo que pensaba el boticario que lo creó. Ni muerta soporto una peli de vaqueros mataindios ni de policías sucios enfrentándose a los Terminator. La historia de Red Butler y Escarlata O’Hara me parece un pestiño con buena fotografía aunque me haga su poquito de tilín el Café de Rick o el guantazo a Margarita Cansinos. (Oriunda de la mismísima Castilleja de las Tortas. ¿lo pillan?)

    Pero bueno, ningún Jano tan seductor como el que conjuga a los Amigos del Rifle con la pavada de los dos chavales del Post que tumbaron a Richard el Mentiroso. No soy capaz de firmar lo que dice el Maestro “…un pueblo inquieto, “cautivo de cierto vértigo identitario”, un pueblo regido por una inquebrantable democracia y estructurado sobre la ley…” pero tampoco encuentro otro espejo mejor en que mirar qué sea eso de la democracia.

    Servidora si fuera macho tendría el pirulí hecho una helicoide en este dilema que es evidentemente mucho más que un sí o un no .

  2. Eoo! ¿Hay alguien? Porque mi doña Amanita -el pudor me impide repetir el apellido- sale con lo de doña Rumí y aquí, tanto los amigos de Yankilandia como sus cordiales enemigos brillan por su ausencia.

    Mi doña Sicard, Dios le conserve la puntería. Servidora no negaría más allá de un 95% de las veces que no buscaba un empujoncito que me elevara la autoestima. Pero salvando esas cinco negaciones, tres más que las de Pedro, en las noventa y cinco restantes una no presume de otra cosa que de ser digna de atar la sandalia del Maestro. Salud y paz.

  3. Pues servidor tampoco es muy progringo, pero… que envidia me dan muchas cosas de los “gringos”!. Doña Epi ha enunciado algunas de ellas, compartimos casi todos los gustos cinematográficos, supongo Doña Epi que es consciente de haberse dejado en el tintero a tantos grandes directores de cine, como a tantos grandes escritores, científicos, ingenieros, deportistas, pintores, etc. Es un país muy grande, en extensión geográfica y en número de habitantes, es un país que se ha aprovechado de su momento histórico, y ha sabido importar muchas de la mejores “cabezas”.
    Hay una página web que me despierta la envidia y el malhumor: http://www.msnbc.msn.com/id/14321230/, en este listado de 100 universidades, además de no haber ninguna española, la mayoría son “gringas”. Quizás esté ahí la respuesta al magnífico artículo de nuestro anfitrión. En los USA se valora mucho el valor del Conocimiento, si a eso le unimos una única lengua para todos, una capacidad, increible para los españoles, de moverse de un lado a otro del país, como si para nosotros fuera normal que si hoy trabajo en Málaga, no tengo ningún problema especial para irme a trabjar a Varsovia, si sirve para progresar. No sé, quizás no sea muy progringo, pero si envidio muchas cosas de esa sociedad. Ah!, en esa sociedad por mucho menos de lo que ha hecho el Sr Chaves con sus hermanos, un gobernador de un Estado presenta su dimisión el día siguiente de la denuncia.

  4. Al BHL no puedo verlo ni en pintura, así que todo lo que dice me parece ridículo.

    No pasa lo mismo con la reflexión de nuestro anfitrión.
    Cuando vivíamos en un mundo bipolar, dividido entre este y oeste, el papel de los Estados Unidos era más fácil; por un lado, el capitalismo servía de contrapeso al comunismo, y por otro, no llegaba a los extremos del capitalismo salvaje de hoy. Los USA eran ya un imperio pero tenían, en frente , a otro imperio, y antes de avasallar al prójimo tenían que contar con la reacción de Moscú.

    ¿Quién le puede parar los piés a Bush hoy día? Nadie. Entonces, ¿por qué se va a andar con reparos? Hace exactamente lo que le da la gana. Lo que, con su vista corta de analfabeta ignorante, imagina es bueno para su pueblo. Y es normal.
    Lo malo es que no soy americana, y que la sociedad basada exclusivamente sobre el provecho no me interesa: en la vieja Europa creo que muchos seguimos apegados a cierto humanismo arcaico. Por eso urgía construir Europa, lo que no supimos hacer. La responsabilidad de Francia en esta materia es terrible. Las promesas hechas a la ligera han pesado terriblemente.(admisión de Turquía en Europa); pero sean cuales sean las razones, Francia ha reaccionado egoistamente, como un pueblo viejo y timorado. Lo que le caiga encima , se lo habrá merecido.

    Si Europa hubiese podido hablar de una sola voz, tal vez habríamos podido inclinar hacia una “tercera vía”, un “capitalismo de cara humana”. Tal y como van las cosas sólo podemos ver pasar el tren y maldecir. Es lo que hago de cuando en cuando: desahoga.

  5. 22:58
    ¿Parar los pies a Bush? Bush pasó de ser un payaso en su país a ser el gran líder mundial gracias a Bin Laden.

    Lo que hace de lo USA el primer país del mundo es su inmenso pragmatismo. Recuerden que B. ganó su presidencia por unas docenas de votos en el estado que gobernaba su hermano que no hubieran resistido un elemental recuento.
    ¿Se imaginan que hubiera ocurrido aquí?

    Realmente B. es hijo de un pucherazo pero todo el país lo ha aceptado sin vacilar.

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