Desde luego a mi no me choca ni mucho ni poco que la Junta eche la casa por la ventana para movilizar cuarenta actos de propaganda simultáneos. Es posible que, en mayor o más discreta medida, cada uno, a su turno, hiciera lo propio de verse en el Poder con el talonario en la mano. Ahora bien, inaugurar por inaugurar, poner primeras piedras el último día como si con ellos se cumpliera un compromiso, es otra cosa. E inaugurar Juzgados a manojitos, tras tantos años de espera, resulta igualmente censurable en la medida que declaran lo poco que el servicio mismo le importa a la Administración. Y ya eso de inaugurarlos para mandar que se cierren al día siguiente,  como viene haciendo la Junta, clama al cielo. Es más, eso es algo que los jueces no deberían consentir al menos sin una protesta formal, aunque sólo sea porque, como decimos, una cosa son las prisas y otra muy distinta los fraudes.

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