Si hay algo de lo que –caiga bien o peor ese líder—va quedando claro en el monótono paisaje autonómico, es que un Presidente tan mal recibido por tirios y troyanos como lo fue Juanma Moreno, se afirma y refuerza cada día que pasa. No hay en este momento quien le haga sombra en la política andaluza, y parece que él lo sabe a juzgar por la ágil firmeza con que va bandeando la tentación electoral. ¿Por qué iba a adelantar las elecciones si su prestigio va prosperando a ojos vista? Nadie recoge el resto y abandona la ruleta teniendo a popa el viento de la suerte. Lo demás son prisas interesadas: desde los madrileñistas de su propio partido tanto como desde unos sorprendidos rivales a los no les llega la camisa al cuerpo.

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