El Gobierno pagará la llamada “deuda histórica” finalmente “acordada” con la Junta pero no en dinero ni destinada a los fines estatutariamente previstos. Le dará, a cambio, suelo urbano para construir en Sevilla la ‘Ciudad de la Justicia’ con lo que resultará que la deuda con Andalucía, en caso de aceptarse como tal, ahí quedará como una vieja cicatriz olvidada. Es la primera defección del presidente Griñán, su primera sumisión visible, la demostración cabal de su dependencia de Madrid. Nuestra autonomía es tan poco autónoma que de cuatro presidentes que ha tenido, tres han sido defenestrados por las buenas o por las malas. El cuarto seguramente se lo ha pensado mejor antes de rechazar ese simulacro de pago con que el Gobierno ofende al sentido común.

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