Gran puesta en escena la de Sevilla en torno a Griñán, con Rubalcaba al timón, Chaves de comparsa acreditada, Pizarro recuperado y los griñaninis haciendo bulto. Se ve que las encuestas –ésas en las que nadie cree y de las que simulan reírse los perdedores—han provocado jindama a los más altos niveles hasta el punto de no ocurrírseles otra cosa que cerrar filas ante la avalancha. ¡Qué poca gente hubiera apostado por este caballo no hace más que unos meses! Ahora, en cambio, hasta a los de Madrid se les vuelven los dedos huéspedes atentos a la voz del oráculo. A la espera de comprobar la anunciada mudanza, hay que reconocer que esto ya es un cambio sin precedentes.

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