Los pretorianos del griñanato hacen bien en procurar (o aparentar, que de todo puede haber en esa viña) la unidad en un partido que acaba de superar un difícil relevo que nadie se acaba de creer del todo, pero de ahí a recurrir a la unanimidad del 100 por 100 dista un  trecho insalvable que ni las cortes amañadas de Franco osaron nunca simular. Ese cien por cien  con que el partido ha solventado  en Granada el relevo en su secretaría provincial constituye, desde luego, un excelente indicio de los nervios tensos que se trata de controlar. Y si así no fuera, peor que peor, porque lo inverosímil nunca es bueno. Tanto es así que los pucheristas tradicionales solían encargar sus votos disidentes entre los más fieles.

1 Comentario

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos requeridos están marcados *

limpiar formularioMostrar los comentarios de la entrada

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.