Ahora resulta que las partidas para inversión destinadas a Andalucía, siempre tan recortadas, ni siquiera se cumplen. Desde el año 2005, en efecto, se han dejado en el aire nada menos que 2.300 millones largos de euros sin invertir, una vez que su mera consignación en el Presupuesto diera ya sus frutos políticos al Gobierno, razón por la que desde la oposición se  va a pedir una cláusula que garantice esas inversiones comprometidas igual que la que se ha dispuesto para al menos otras tres comunidades, Cataluña, ‘of course’, Castilla-León y Baleares. Uno se  pregunta para qué sirve el Parlamento de Andalucía, esa cámara expletiva desde hace años en la que se cobra entre 3.000 y 6.000 euros al mes, incluida la oposición.

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