Algo habrá que decir sobre el encumbramiento a la cúpula del PSOE olontense del habilidoso que con su antena ilegal logró impedir que Gibraleón se enterara de lo que ocurría en el Ayuntamiento interfiriendo a la propia emisora local, hechos por los que está imputado que yo recuerde. ¿No tenían otro, tan baja va la autoestima y el respeto propio para premiar a los tramposos y poner el partido en bajo la presidencia de un sujeto capaz de sabotear la televisión del propio Ayuntamiento? Parece como si el PSOE onubense anduviera empeñado en culminar la sucia operación del “transfugazo” que arrebató la alcaldía al PP mimando a sus fautores y premiándolos a manos llenas. La elección del “antenista” a presidente local constituye un trágala no sólo a los ciudadanos atónitos sino a tanto militante honrado del PSOE como anda por ahí escondiendo su vergüenza.

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