Mucho político cree que el derecho de los contribuyentes a la información sobre el uso de los recursos públicos es una prerrogativa caprichosa del Poder. No informar de lo que ha costado el obrón del Hotel París, por ejemplo, ¡y en plenas gurrumías de crisis!, no tiene sentido por más que se anuncien ventajas y ahorros. ¿Por qué apagar la luz, acaso se teme algo, qué partida puede intranquilizar a los responsables tanto como para dar esta muestra de opacidad? A lo peor no es ni siquiera eso sino mera soberbia y gesto despótico. Pues peor que peor. El dinero de la Dipu es de todos y su gestión tiene que ser transparente. Cualquier otra cosa es despreciar a la gente y pasarse la democracia pr el forro.

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