También a Huelva ha llegado la postmodernidad con sus novedades y fuegos de artificio. Miren si no a los funcionarios de alguna “delega” de la Junta practicando el milenario ‘tai chi’ antes de comenzar la jornada de trabajo, no se pierdan a la Onubense proponiendo investigaciones sobre la musicoterapia o poder sanador de la música. Estamos que nos salimos, somos mundiales y no hay pamplina que cruce por nuestro horizonte que no adoptemos a toda máquina, dicho sea sin menosprecio de aquellos gimnastas orientales financiados con nuestro dinero, ni de la no poco extravagante línea investigadora de nuestra “alma mater”. También se reían de nosotros cuando importamos el fútbol y miren por donde va la vera, de manera que no hay que desesperar viendo a nuestros funcionarios/as cargar pilas en plan chino o a nuestros sabios buscar remedios pintorescos. Esto es la postmodernidad, en suma. Que así no vayamos a ninguna parte, es otro cantar.

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