Política y gobierno son cosas bien diferentes. Miren a Andalucía: verán una frenética actividad partidista, pero los resultados de la autonomía son manifiestamente cortos. Ejemplos: miles de ciudadanos andaluces han fallecido antes de que la Junta fuera capaz de darles la ayuda a que tenían derecho con la ley de Dependencia en la mano; la Junta no ve más solución al disparate del impuesto sucesorio que devolverle la competencia al Estado (¡) a cambio de 500 millones en mano; las ayudas para evitar el llamado “combustible vegetal” no funcionan hace un lustro y el dinero europeo destinado a crear empleo femenino se filtra del canasto. ¿Lo ven? Demasiada política y poco gobierno. Eso del “interés general” es una almendra vacía.

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