Ante el espectáculo que estamos viendo en el Ayuntamiento de Sevilla, concretamente en su empresa municipal Mercasevilla, con esos EREs amañados y esos prejubilados falsos, hay que clamar de una puñetera vez por que semejantes conductas dejen de ser contempladas como rifirrafes políticos para pasar a ser, sencillamente, asuntos penales. Resulta desmoralizador asistir a este baile de indecencias sin ver casi nunca a sus responsables máximos en el banquillo. Porque no se trata ya de que los ciudadanos exijan responsabilidad a los políticos sino de que se la impongan los propios jueces como a todo hijo de vecino.

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