No es nueva la utilización de la Policía Municipal contra el alcalde legítimo, que es ni más ni menos que su jefe, no se olvide. En los primeros tiempos de la democracia ya era manejada esa fuerza para que le montara el pollo diario (en plena campaña si mal no recuerdo) al primer alcalde elegido en las urnas, es decir, a Marín Rite, de manera que ya podemos ir haciéndonos una idea de lo que serán capaces de montarle al Superalcalde. Es triste y lamentable el papelón que está haciendo UGT, pongamos por caso en Diputación, más cerca del mando que de los trabajadores, e impropio de un sindicato que se convierta, no ya en correa de transmisión, sino en rueda del engranaje del partido, en este caso, del PSOE, para contribuir a la campaña sin el menor escrúpulo. Claro que no vamos a extrañarnos de ello tras haber vivido el escándalo de ver a plantillas prácticamente enteras de policías municipales rebajarse por depresión con el apoyo sindical sólo para perjudicar al rival político. Pero si hasta la policía hace suyo ya el “todo vale” ya me dirán qué juego limpio cabe esperar en esta democracia trampeada. 

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