Ya ven cómo la saga de Strauss-Kahn va quedándose en nada a medida que “avanza” la Justicia en sus pesquisas. Crece en Francia el insólito porcentaje –muy por encima del 60 por ciento—de quienes se resisten a aceptar el famoso incidente tras el cual ven incluso una mano negra de la competición partidista, de manera que ni siquiera se excluye ya la posibilidad de que ese poderoso caballero vuelva a la pista electoral para aspirar nada menos que a la Presidencia francesa. Lógico, en cierto modo, porque la masa suele aceptar complacida la versión que más se acerca a su deseo y resulta evidente que a la masa gala le cuesta admitir la imagen de uno de sus próceres exposado frente a una camarera negrata –así las llama la mayoría silenciosa en los EEUU y fuera de ellos—que lo acusa de agresión sexual y violación. ¿Cómo admitir semejante crimen, incluso tratándose de un declarado adicto al sexo como Strauss-Kahn, por el solo testimonio de una testigo tan débil? No lo sé, pero me pregunto cuál habría sido la reacción de la masa si la denunciante hubiera sido la sucesora del presunto y el acusado un camarerito de Sofitel de piel oscura. Ni siquiera el visible derrumbamiento del poderoso en los primeros días y el desconcierto de su propia defensa, han logrado inclinar a un vasto sector de la opinión a favor de la teórica víctima, ni tal cosa se hubiera conseguido, probablemente, aunque la diligencia de película de esa defensa no hubiera dado con la descarada conversa de la denunciante con un delincuente preso. La Sociedad se identifica, en definitiva, con la óptica del Sistema, y desde un principio todo hacía suponer que, ya por fas ya por nefas, algo habría por ahí capaz de exculpar a todo un presidente del FMI que cree que es un argumento digno el sostener que sus demostradas relaciones sexuales con la criada fueron consentidas –y mercenarias, bien sûr–, o sea, nada más que un incidente masculino rutinario, simple “cosa de hombres”.

 

Leo en la prensa americana que la negra (sic) puede dar por resuelta su vida a poco que sepa administrar con cordura sus exclusivas con los tabloides. De lo que no se habla ni allá ni aquí es de la suerte del exculpado y de en qué medida ha contribuido a su fulminante recuperación política la vívida reacción popular, machista y clasista, patente desde el primer momento. Por cien veces menos, a una presidenta se le hubieran caído frente a la opinión los palos del sombrajo. El sexo sigue siendo cosa de hombres en una sociedad ingenua y narcisista que se cree liberada incluso cuando se le pone delante el espejo bruñido de sus flagrantes contradicciones.

4 Comentarios

  1. No se m oleste, buen hombre, que al poderoso caballero van a soltarlo pronto. No sería raro que acaben premiándolo aunque como usted sugiere es difícil morl y hasta políticamente que llegue a recuperarse de este asqueroso escándalo.

  2. Lleva toda la razón aunque se ve que el calor de fin de semana dispresa a los casineros. Son gages del oficio.

  3. El segundo proceso que le han abierto, esta vez en Francia, no va a dejarle margen a ese pichabrava. ¿Ustedes creen decoroso que un tipo que no se puede controlar ante una camarera de hotel PRESIDA un país como Francia. ¡Qué lejos ya de la “grandeur”…!

  4. Sin duda pertenezco a la masa y ” acepto complacida la versión que más se acerca a “mi deseo porque desde un principio no me creí la versión”oficial” y tampoco me parecieron necesarias las esposas en este caso.
    Besos a todos.

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