A Cándido Méndez no le ha gustado que le llamen “el cuatro vicepresidente” y se las ha traído discretamente tiesas con Ignacio Camacho en la tertulia de Carlos Herrera. A mí me ha espetado que la legitimidad de los sindicatos radica en el 80 por ciento o no sé cuanto que los vota en los comicios sindicales, y que la baja afiliación (un 10 por ciento apenas, lo que quiere decir que el 90 por ciento de “los trabajadores y trabajadoras” españoles no cuenta con ellos) nada significa puesto que peor están por ahí. Y es verdad que el hundimiento del sindicalismo europeo es notable por efecto conjunto, sin duda, del aumento del paro (los parados poco o nada tienen que ver con los sindicatos y viceversa), o la transferencia masiva del trabajo desde la industria a los servicios, donde la afiliación es mucho menor, pero sobre todo por un hecho elemental: porque la relación coste/beneficio no justifica ya, en general, la pertenencia al sindicato. Lo explicó la sociología de los 60, especialmente André Gorz, en un texto memorable, o Pierre Naville, entre otros, y lo repiten hoy Dominique Andolfatto o Jeremy Wadington: o los sindicatos se “reiventan” o van al agua. ¿Entonces por qué no acaban de irse? Pues porque son sostenidos por el Estado, al que la paz social interesa muy mucho. Ya sé que esto se cabrea al personal pero la idea de “concertación” –empresarios, sindicatos y Gobierno juntos y revueltos—recuerda sin remedio al verticalismo gironista. ¿El 80 por ciento? ¡Amos, ande! Si estarán lejos del tajo los dirigentes sindicales que se creen su propia propaganda.

Nada tiene que ver esta crítica –algunos hemos hecho sindicalismo cuando había que hacerlo—con el rechazo de los llamados “agentes sociales”. Lo que no se puede entender es que los sindicatos convoquen una manifestación inminente contra los empresarios y, al mismo tiempo, pacten con ellos y con la Junta de Andalucía, por ejemplo, ese gran reparto de la tarta que es, en lo fundamental, una “concertación”. Mejor dicho, se entiende divinamente y si de verdad contaran con ese imaginario 80 por ciento de apoyo es probable que no necesitaran hacer semejante papelón. Como no cuentan los empresarios, en cuya representación destacan quienes nunca lo fueron y hasta alguno bien poco ejemplar. Abogamos por un modelo de agentes sociales que represente a la sociedad civil con sus intereses reales. La extensa nómina de empleados de los que existen es, en realidad, una prolongación del ejército funcionarial y por eso los mantienen los Gobiernos. Verán como no se manifiestan contra éstos. La era romántica ya no existe. Hoy la mediación laboral es un negocio bien reglado.

19 Comentarios

  1. Menos mal que alguien le dice las cosas claras a estos «herederos» de los abnegados que antiguamente luchaban por los trabajadores. Aquellos no necesitaban decir eso de «trabajadoras y trabajadoras». Tenóian bastante con trabajar en el tajo, dedicar el tiempo de ocio a defender los derechos de todos y pasasre en la cárcel media vida. O la vida entera, que también ocurría. Para Méndez no hay crisis, eso seguro. El trinca a fin de mes baje o suba el PIB.

  2. («¡Amos, ande!». Esa expresión me ha recordado a mi melliza Epi cuando se ponía chulapa.)

    Me suena a mí que es cierto, que los casineros de esta tertulia -expresión que parece se va perdiendo- quien más y quien menos, hizo sindicalismo clandestino en su momento, cuando se jugaba uno como poco el tipo. Ahora está más que claro y dicho queda, que es un funcionariado bien remunerado y satisfecho, con su escalafón y sus trienios. Nos ha merengao.

  3. Que haya que comprar la paz social, y ¿qué otro remedio? Peor sería si , por ejemplo , tuviera la sartén por el mango ese NN, con la sesera que parece tener . Que se compre la paz social me parece de perlas, pero que no nos vengan con SOCIALISMOOOOOOOOOOOOOOO! Y sobre todo que nadie se lo trague un solo segundo.
    Un beso a todos.

  4. Amigos, ¡aún hay un sindicato que es libre!: La CNT

    Estos no pactan con nadie, defienden a sus afiliados los piquetes que forman sus propios adheridos y se plantan en la puerta de la Empresa haciendo una presión en ocasiones….. violentas.

    Pero claro, la violencia es una potestad que la gran mayoría de los obreros le han entregado al ESTADO en exclusiva.

    Todo concuerda. Seguimos el camino hacia el abismo.

  5. Este Abate dice cosas curiosas pero, a veces, como hoy, las remata a lo loco. ¿Qué quiere mantener el «estado de naturaleza», la violencia de cada cual enfrentada a la del vecino? Curiosa paradoja la del anarquismo, tan moral y consecuente de fondo, tan violento en0 ocasiones. En cuanto a la columa, ole sus cojones, don gomezmarín: las cosas claras y el chocolate… del loro.

  6. Comentamos en el claustro la columna. Lo ponen a usted de chupa de dómina –unos–, y lo suben a los cielos –otros–. Así va este país, partido por dos, pero usted no se amilane y siga diciendo las cosas claras. Eso del respaldo del 80 por ciento es muy gracioso. ¡Si les habláramos de los sindicatos «de clase» en la enseñanza, y en Andalucía, por ejemplo, siempre marcando el paso con la Junta…! Bueno, nos vamos, que se acaba el «segmento de ocio»…

  7. Reaccionario, no estimado NN, es quien marcha hacia detrás, quien mira con mal ojo, quien sospeche sin base, quien defiende el statuo quo por el mero hecho de serlo. Los sindicatos hoy andan desoncertados en todas partes y el argumento de la columna va misa (y encima con bilibografía). Nos erían nada sin el apoyo del Gobierno. ¿O usted conoce a muchos trabajadores que de verdad crean y esperen en ellos? Las cifras que se han dado del coste de la concertación explican la paradoja que expone jagm: se ponen de acuerdo con una patronal a la que piensan cricificar en la calle en la anunciada manifestación. Contra el Gobierno, ni palabra, a pesar d elos 4’3 millones de parados. Reaccionario, no estimado desconocido, es defender esas cosas.

  8. Buena denuncia, valiente. Yo le oí en la radio discutir con Méndez. pertenezco a uno de esos «sindicatos de clase» desde mis mocedades. Me pregunto por qué.

  9. La cosa es triste pero es real como la vida misma: el sindicalismo está en crisis y no sabe cómo salir de ella. ¿El individualismo rampante? Es posible, y sin embargo jagm da otras razones más concretas e indiscutibles de carácter sociológico. Por lo que hace a la relación «hermana» de los sindicatos (de izquierdas y de derechas), peor que peor, porque eso les quita toda credibilidad. Méndez utiliza un dato engañoso porque de sobra sabe él que lo del 10 por ciento de afiliados está ahí y no varía por el hechod e que en las elecciones sindicales sque este o aquel porcentaje, que en absoluto es creíble que remita a un 80 por ciento de trabajadores ino de votantes. La abstenciónn en esas elecciones es enorma, como se sabe, por si algo faltaba. En fin de cuentas, que mejor callarse cuando uno no lleva razón. jagm no es sospechoso de enemistas con los sindicatos aunque es visible que está en desacuerdo con «estos» sindicatos. Y da sus razones. Méndez no daba ninguna aparte de ese sofisma de la legitimación por el 80 por ciento.

  10. … y tan reglado:

    ¿Saben Vds. que los sindicatos chupan del bote en cada regulación de empleo, hoy ERE, repartiendose los despojos según la “representatividad” de cada uno? Tengo pruebas.

    ¿Sabe alguien cuanto suma el ejército de liberados sindicales que parasitan todo el tejido productivo del país? Alguien lo sabrá.
    En la sanidad pública de Madrid son casi mil cuya única actividad visible es armar bronca vestidos de medico cada vez que un alto cargo de la Comunidad aparece de visita, más o menos demagógica, en algún centro.

    Nuestros lamentables sindicatos son un tumor más de nuestro país y lo afirma y sostiene un servidor de Vds. que en su vida laboral pasó, asqueado, por los tres principales sin haber dejado nunca de estar afiliado a alguno de ellos.

    La CNT no cuenta, querido Abate, porque al no presentarse a elecciones no pueden representar a nadie.

  11. Interesante y «descarado» cpmentario, que bien se merece el replicado. Pero las cosas pueden ir a peor, porque ustedes no se imaginan, o quizá sí, hasta qué extremos ha llegado a veces el sindicalismo norteamericano, hoy también en crisis, por supuesto. No olviden a Jimmy Hoffa y su calaña. En España sólo tenemos burocracia sindical y eso no es tan malo como lo otro.

  12. La cosa está clarísima. Los sindicatos actuales se han prostituido de tal manera que son un departamento más del Ministerio de Trabajo.

    Si el PP ganara las próximas elecciones generales no se atrevería a desmontar el sindicalismo actual.

    Son tanto los intereses entre PsoE, PP y sindicatos que pondrían al Estado en un problema crítico si intentaran separse; pués dejarían las manos libres a los seguidores de la lucha de clases. Solo lo supera el independentismo de las naciones periféricas.

    Queremos seguridad…y caminamos hacia el abismo como Estado.

  13. Veo a ZP en plena crisis pidiendo el cariño de los sindicatos (y recibiéndolo) y recuerdo alguna imagen del caudillo bajo palio…

    Saludos cordiales

  14. Parole, trinqueo, parole
    Parole, trinqueo, parole,
    Parooole, trinqueo, parooole,
    No doooy golpeeeeé,……

    Éstos son los únicos sindicalistas en los que creo, por lo menos hasta que se tuerzan por el camino…http://www.youtube.com/watch?v=_Vg4Jx3wzo4

    Tíuuu, tíuuuu,….¡Una estrella fugaz! (lo juro)..¿un deseo? Pues eso, que no se tuerzan por el camino, chí.
    Tíuuuu

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