Los Reyes han acudido por sorpresa (es un decir) a un par de centros educativos asturianos para acompañar a los niños en su primer día escolar y de paso prestarle un cierto respaldo a la entrada en vigor de la muy discutida LOE o ley de la enseñanza que desde ahora, aunque no sabemos por cuánto tiempo, regirá la vida de nuestra educación. La educación es un asunto muy serio y generalmente bastante mal entendido por todos cuantos intervienen en su delicado proceso, de una parte los estajanovistas convencidos de que ‘educar’ es sólo ‘enseñar’, y de otra aquellos que creen, como muchos sabios, que de lo que se trata no es de manipular nenes hasta sacar sabihondos de ellos sino de trabajar hombres en proyecto para realizarlos cumplidamente. Séneca lamentaba que los sistemas de socialización (es decir, las pedagogías) trabajen más para la propia escuela que para la vida, en un ejercicio de oscuro ejercicio de autofagia que tiene mucho de ingenuo proyecto edípico en la medida en que trata de conseguir hombres capaces de, en su día, estar en condiciones de repetir la jugada y conseguir, a su vez, hombres capaces de reproducir el sistema y así sucesivamente. Montaigne prefería que los maestros, más que tener la cabeza bien llena, la tuvieran bien hecha, pero Montaigne es poco de fiar a este respecto después de aquel farol de que sin libros, sin gramáticas ni vergajos él había conseguido por su cuenta aprender el latín. Se puede discutir si la pedagogía ha de primar la ‘formación’ sobre la ‘información’, sobre si vale más la pena hacer que el neófito aprenda a ser hombre pleno antes que a declinar verbos o resolver ecuaciones, o bien proponer, como Rousseau en el ‘Emilio’, que el verdadero oficio que se trata de enseñar al niño es el de vivir, el pavesiano “mestiere di vivere” en el que el gran poeta incluyó su propio suicidio. El Rey ha enviado un mensaje a los profesores en reconocimiento de su “admirable esfuerzo y sacrificio”. Es lo menos que se merece esa maltratada tropa.

xxxxx

Mal nos va con la herencia degenerada de Rousseau en los últimos tiempos. Tanto que el primer ministro francés, Nicolás Sarkozy, en un discurso dirigido a los enseñantes ha incluido, entre otras importantes iniciativas, una frase decisiva –“Aspiro a una escuela en la que, cuando el profesor entre en el aula, los alumnos se pongan en pie”–, frase que nos proporciona una idea ajustada de por donde va la vera en materia de enseñanza. Igual que en Inglaterra y en otros países, parece que ha llegado la hora de recuperar la “auctoritas” y devolver al pedagogo su imprescindible capacidad frente a la pretensión utópica del igualitarismo docente. Claro que es admirable la tarea del profe, pero lo que está haciendo falta en la escuela no son palabras sino normas que restablezcan un orden perdido fuera del cual se ha demostrado que lo único posible es rebajar niveles curso tras curso. Insistía Sarkozy en que el profesor no puede ser el amiguete del alumno sino esa instancia protectora en la que el propio Montaige veía un “conductor”, un guía todo lo cercano posible, pero no un impropio coleguita, como parece exigir esa nueva clase media que ve en el profesor de sus hijos una suerte de empleado doméstico, alguien al servicio de la casa como los antiguos preceptores de la vieja clase, sólo que pagado a prorrata y a ciegas por la vía del impuesto sobre la renta. La destrucción del inevitable orden académico es la obra suicida de esa ignara mesocracia explotada por un Poder que ve en la blandenguería escolar –ésa que permite pegarle al profesor o pasar de curso de un brinco– un aliciente electoralista. Por eso los Reyes acuden solícitos a los colegios populares pero envían sus hijos a las escuelas de élite en las que, naturalmente, ni se concibe la agresión al docente ni se permite el chalaneo a fin de curso. En Francia, el PSF ha debido dar un volantazo ante la enérgica propuesta de la nueva derecha. Aquí la izquierda en el Poder se limita a mimar al díscolo y a enviar a sus vástagos a los colegios de pago.

22 Comentarios

  1. El fracaso escolar es en España nmucho mayor que en la UE, en Andalucía ha cercido ocnsiderablemente a pesar de los desmentidos oficiales. Me ha parecido admirable la reflexión propuesta por jagm sobre el contenido deseable de la educación y su valerosa postura frente a los rousseaunianismos de pacotilla. Vamos a ver qué dicen tantos docentes como intuyo que bhay en este blog.

  2. Los Reyes visitan escuelas públicas pero mandad a sus hijos a centros de elite. Esa observación justifica el día, pero hubiera sido bueno añadir qué proproción de la clase dirigente progre hace lo propio.

  3. La candidata “socialista” a la alcaldía de Huelva lleva también a sus hijos a un colegio de elite, y muchos dirigentes de Madrid, antiguos pilaristas, íden de lo mismo. Se pasó ya la moda de la escuela pública, tan 68, y ahora cada oveja vuelve con su pareja. Aunque esté en el rebaño por cortesía del rabadán. Así nunca tendremos una enseñanza pública decente.

  4. Lo malo no es la LOE sino el espíritu partidista que anima las leyes de educación una tras otra. Se ha perdido la relativa continuidad que duró decenios en España, al menos hasta la República, manteniendo nun modelo que tendría cosas malas, pero que resulta incomparabel con el actual.

  5. Bien dado ese palo a nuestro buenamado Montaigne: no hay conocimjiento siun esfuerzo. Hay que pensar en la inmensa mayoría, no en los cerebros excepcionales como el de Mozart, Einstein o aquel músico precoz. Nuestra generación (la de ja y mía) apostó a ciegas por el milagro del aperndizaje espontáneo, simpático, etcétera. Así van las cosas: a la cola de Europa. Espero que los enseñantes del blog se retraten hoy en él y descubran su experiencia.

  6. “España es el cuarto país de la OCDE con más fracaso escolar en secundaria” y “El fracaso escolar en Andalucía ha empeorado siete puntos en cinco años, llegando al 34%”.
    Son dos noticias que publica hoy el diario El Mundo y que vienen a avalar la columna de jagm “Pobres profes” y los comentarios anteriores sobre ella.
    Así nos va; con muchas palabras y pocas normas, con la autoridad perdida, alumnos incultos, poco trabajadores, desafiantes, violentos; padres poco comprometidos, en el mejor de los casos, o vigilantes ante el trabajo del docente para, si éste se descuida, denunciarle y obtener notoriedad mediática y beneficio económico; y una administración educativa completamente de espaldas a nuestro trabajo y reconocimento, más preocupada de su promoción personal o política.

  7. Confirmo mi sospecha: los profes, los funcionarios en general, muchos médicos, tienen miedo y callan ante estas denuncias. La Junta, “El Régimen”, acalla las críticas. Por eso un tema como el de hoy pasa en silencio. ¡Que hable otro, que critique otro! Me explico ese miedo. ¡No voy a exlicármelo si yo soy uno de los zurrados!

  8. La educación lo puede todo: hace bailar a los osos. Leibnitz.
    Me extraña que el jefe se haya olvidado de esa cita maravillosa que anoté leyendo una columna suya. Y ese es el tema quizá: el Poder nunca está verdaderamente inetresado nen la educación. Si acaso procura la instrucción en determinadas especialidades, pero no busca el hombvre integral que nos recuerda jagm que solicitaba Séneca. En España parece claro, porque llevamos muchos años de democracia más preocupados de ganarle terreno al partido rival que de dotarnos de un buen sistema. La historia de la educación escirbirá algún día las miserias de esta etapa Logses, Lous, Loes y demás inventos, tras la que la izquierda en el poder (no sé cómo llamarla, después de todo) ha perseguido sobre todo mantener votos y restárselos a ese rival A los niños, ya veremos y a los enseñantes…, que les den dos duros. Que es lo que les dan.

  9. Intersante la columna y los comnetarios. Lo del miedo para empezar, tan humanbo después de todo. Lo del desinterés (o interés) ndel Poder en la educación. Ahí tienen a los paises islámicos radicales, pongamos Irán, empestillados en reducir la enseñanza al Corán pero sin descuidar la formación de expertos petroleros, químicos para obtener armas terribes y físicos capaces de fabricar bombas atómicas. Ya veremos cuántas centrales nucleares construyen en Irán y ojalá no nos enteremos nunca de cuántas bombas fabrican.

  10. No hay que ser epublicano para estar de acuerdo, aunque también choca la inhibición de los republicanos que, en algunas ocasiones, nos han honrado con su visita. Yo no tengo miedo y si es preciso daré mi nombre completo con indicación del centro donde trabajo; soy una más de tantos enseñantes que han enviado información a jagm entre otras voces fiables. Y hoy estoy de acuerdo don su tesis y con lo que sobre ella se va diciendo. Tengo curiosidad por ver quién habla y quien no, porque hay habituales que en muchas ocasiones se han declarado profesionales de la enseñanza y no los veo por ninguna parte.

  11. No se meta con Rousseau, que usted le saca lo suyo. Nada de lo que cita puede compararse al “Emilio”, un monumento a la intelegencia del hecho pedagógico y de la educación en general. Ya lo he leído en ocasiones pronunicarse también contra Ivan Illich y los movimientos que le siguieron. Usted sabrá lo que hace, porque tengo entendido que ha “profesado” en la universidad durante años, pero me temo que no han comprendido bien el hecho educativo. Se lo digo con todo respeto y amistad, créame.

  12. Hay datos que hablan por sí solos. Uno de ellos es que los departamentos educativos oficiales no se personen judicialmente cuando un profesor es agredido. En Andalucía no ha ocurrido eso nunca, ni en itars comunidades. Los partidos, el PSOE en especial, prefiere vender la milonga de que, como dioce ese descerebrado de la tele deportiva, “la vida puede ser maravollosa, Salinas, la vida puede ser maravillosa”-

  13. Enseñante en mi país durante años, no veo grandes diferencias con lo que cuentan y yo misma pude comprobar, como sabe el anfitrión, en España. Ya se ha dicho que el Poder, ningún poder, quiere súbditos bien formados, capaces de crítica. Durante los años de plomo, acá, las víctimas predilectas de los milicos fueron los docentes. En Alemania o Italia ocurrió lo mismo en su momento. No creo que la tesis sea dudosa.

  14. Me he leido el escrito del anfitrión sobre la enseñanza y la crisis que la envuelve.
    Tengo hija y yerno en aulas de institutos, la primera se subíó a la tarima y desde ella enseña y distibuye trabajos sobre Ciencia.
    El segundo trata de mantener la dignidad con esfuerzo personal ante la horda de aprendices del lenguaje selvático dominante.
    Creo que para los dos, el mayor problema está fuera de las aulas, cual es, la política educativa desde la Transición.

    Pero bueno yo estoy en el Sur y lo que me trae esta tarde aquí es exponer un hecho:

    TVE en su programa regional de noticias para Murcia emite las imágenes del Presidente de la Comunidad y el Consejero de Agricultura en una misa en el exterior de la Catedral ofrecida por el obispo.
    ¡ Una rogativa a la Virgen de “no se qué” para que haga que llueva en la provincia !.
    Yo esperaba que la Virgen los echara de allí con una gran “granizada” pero no ha sido así.

  15. Deje usted, don Juan, que cada cual confíe en quién quiera y pueda. ¡No ha onfiado usted en Carod Rovira y yo mismo (dos veces) en el partido que nos gobierna!

  16. Nadie más crítico con la Galia Impía que los inmigrantes que en ella vivimos qunque sea en situaicones privilegiadas. Pero comprednan que disponer frente a una Segolene Royal de un Sarkozi capaz de decir esa frase rotunda que cita ja, es un lujazo para envidiar por españoles y otras tribus desorientadas. Una escuela en la que los alumnos se levanten cuando entra el profesor. Vean cómo las calamidades del sistema español no son exclusivas nuestras, pero envidien la diferencia de gestores.

  17. Les mentiría si les digo que no echo de menos la canela fina de doña Episabia o los comentarios, siempre ponderados, de don Griyo, doña Marta Sicard, mis colegas 1 y 2, y otros habituales. Por la sencilla razón de que el tema es de los que queman. Con lo que hoy mismo se ha sabido sobre el fracaso escolar habría debido arder èl blog durante el día, pero no ha sido así. Yo le agradezco a ja una vez más su ilustración y su culta menera de utilizar la sencillez. Y a los blogueros les pido aliento para que este hombre no se nos venga abajo, lo cual si o es previsible, sería explicable.

  18. Que no son horitas, digo, pero una anduvo hoy de su corazón a sus asuntos y llego tarde y leo casi sobrevolando cosas de mucha enjundia.

    Dejé claro que fui, entre otros oficios, maestrascuela un puñado de años. Hoy soy una jubilada que eleva los ojos al cielo dando gracias por haber concluido una tarea que me entusiasmó largos años y de la que me parecía mentira que me iba a despedir. De ganitas de perder de vista una escuela inhóspita, insana, -me da pánico la palabreja que voy a usar- odiosa.

    Pude elegir y elegí, como decía un personaje de una novela menor de Truman Capote, enseñar las primeras letras, porque en largas horas con los más pequeños enseñas de todo, entre otras cosas, buena educación, aún sabiendo que luego te miran como a una vieja chocha que les estimulaba a dar las gracias, a no gritar, a no decir tacos…

    Berenice sabe lo que dice. Conocí -allá en el medioevo- inspectoras de la Sección Femenina, cara al sol; con Suárez se les llamó inspectores técnicos, en funciones de apoyo, de ayuda y de no meter miedo. Luego han vuelto a ser en su mayoría comisarios políticos amenazantes, incoadores de expedientes a no adictos y cosas así. Créanme.

  19. Dice un libro clásico que quien esté libre de culpa tire la primera piedra. ¿Qué partido político tiene entre sus derechohabientes colocados más maestros? ¿Cuál es el que más ama a los pedagogos?
    Un amigo maestro me daba su explicación de buena parte de lo que pasa en las aulas. Decía que antaño los maestros de carrera eran necesariamente vocacionales, por aquello del hambre del maestro. Clase media sacrificada en pos de unos ideales (de la orientación que fuese), lo que explica tanto el respeto como el odio que suscitaban, según quién los mirase. Fue, desde luego, el caso de mi abuelo en el primer tercio del siglo pasado. Hoy las vocaciones se diluyen en muchos más casos que antes en el vivir del funcionario normal. Por lo menos yo lo veo así. Y no sólo en la enseñanza primaria o la secundaria. También en la universitaria.
    Hasta ahora hemos visto un gran interés en nuestros gobernantes por formar personal para servir a la economía. Tal vez si recuperáramos la sensatez de pensar que la economía no tiene sentido si no es al servicio de la sociedad, si pensásemos en socialista de veras, con menos egoismo, las cosas tal vez marcharían mejor. Y aclaro que cuando hablo de socialismo no lo sitúo ni en la derecha ni en la izquierda. Recuérdese que la primera limitación de la jornada laboral en Inglaterra la propiciaron los liberales carcas. Como el voto femenino en España. Vuelvo al comienzo: por sus obras los conoceréis. Aunque tal vez a ellos no les hubiese gustado hacer lo que hicieron. Pero lo hicieron.

  20. Naturalmente, a pesar de la hora tardía tengo que reaccionar. Primero diré que si en Francia un ministro pide hoy que los niños acojan a sus maestros de pie es porque , en Francia, tocamos el fondo antes que en España. No tiene idea de la insolencia, la falta de educacion y de respeto, la vagancia, la emulación negativa, que caracterizaba a muchas clases. Desde hace uno o dos años hay una reacción: se insiste en el contrato implícito, a veces explícito, que unen a maestro y discípulo, se habla de “saber estar”, por no decir educación o respeto, y para no parecer “moralista” o carca, se imprimen reglamentos interiores que padres y alumnos tienen que firmar y respetar….Pero lo más eficaz es el cambio de ambiente, el hecho que los profesores nos atrevemos cada vez más en exigir que el alumno trabaje y sea respetuoso, !como el profesor!
    Personalmente, me encanta mi trabajo. Me encanta la lengua que enseño , y me encantan los jóvenes aunque ha habido años en que salía de clase disimulando el llanto.
    Hoy día exijo que los alumnos se estén de pie hasta que no haya ruido en el aula y que se levanten cuando les interrogo y recitan la lección. Para decir poesías vienen al encerado, y este año pienso poner una nota de participación y de disciplina.
    Creo que el péndulo llegó al final de su carrera y que volvemos a posiciones más realistas, menos dogmáticas y me felicito de ello. Espero simplemente que no nos pondremos a exagerar en sentido contrario!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos requeridos están marcados *

limpiar formularioMostrar los comentarios de la entrada

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.