Mal debe de andar la cosa cuando el pleno de los jueces decanos, celebrado en Sevilla, se ha centrado en la lucha contra la corrupción, para combatir la cual reclaman varios remedios. Uno, que se restrinjan los indultos de condenados por corrupción, otra que se presupueste debidamente la Justicia de manera que no se vea forzada a convertirse “en mendicante ante quien precisamente debe controlar” y, en fin y ya era hora, que se cree un cuerpo de expertos contables dependientes de la judicatura y no de Hacienda, como hasta ahora. Todo indica la convicción generalizada de que la podre no hay quien la elimine y menos en las circunstancias actuales.

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