Otro estudio sobre la situación del profesorado andaluz, en esta ocasión para comparar un grupo de docentes sanos con otro de compañeros enfermos y afectados por bajas laborales a consecuencia de la depresión y la ansiedad. Los estudiosos concluyen que nada de abusos de alcohol o efectos del tabaquismo, sino que lo que cuenta es el efecto puro y duro del ambiente hostil en que vive el colectivo de profesores, frecuentemente “quemado” por la indisciplina del alumnado, el exceso de trabajo y responsabilidades o la insatisfacción laboral provocada por un sistema desmotivador al máximo. Son ya muchos los avisos y muchas las alarmas que se han encendido para denunciar este problema clave de la convivencia en nuestra comunidad, sin que la Junta se dé siquiera por aludida si no ha sido para afectar indiferencia o inhibirse, de manera escandalosa, de aceptar la personación en los procedimientos seguidos contra agresores de docentes. Ahí tienen uno más que, seguramente, servirá de poco. Para la Junta los pobres enseñantes no son más que un incordio imprescindible.

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