Menos mal que la Justicia ha puesto las cosas en su sitio porque, sin bien es cierto que el cargo inferior al título supone un cierto subempleo o despilfarro, más lo es que decirle a una licenciada que se la excluye de una convocatoria por tener una titulación superior a la exigida es ya de traca. El alcalde Serrato, criatura de tránsfuga, no renuncia a ese talante inquisitorial que ve en el adversario de partido un enemigo a batir, pero esta vez, al menos, la Justicia ha debido darse cuenta de que un criterio tan extravagante no respondía a ninguna convicción sino a un mero prurito partidista. En Gibraleón vale todo, incluso rebajar el nivel, con tal de boicotear a quien no pertenezca a la tropa. Lo que no deja de ser notable, teniendo en cuenta los niveles de esos políticos, incluyendo al alcalde.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos requeridos están marcados *

limpiar formularioMostrar los comentarios de la entrada

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.