A partir de ahora, las políticas de Educación del PSOE y, en consecuencia, del Gobierno, correrán a cargo de la ex-consejera Cándida Martínez, la misma que durante años consiguió situar y mantener la educación andaluza a la cola de la nación. Extraño criterio, incompresible fuera de la lógica interna de partido, que está provocando gran jolgorio en la “comunidad educativa” que sufrió su más que discutible competencia. Con ese método de la patada hacia arriba, ya ensayado con Carmen Calvo y Magdalena Álvarez, Chaves conserva el control de la organización regional, apuntalado en cuotas de diversa naturaleza pero siempre equilibradoras de grupos y tendencias. Quizá no hubo en las últimas legislaturas mandataria más cuestionada que doña Cándida. Quizá esa circunstancia lo explica todo.

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