A la relación de países en los que actualmente se persigue a los cristianos que ofreció el otro día en esta columna añado hoy los sucesos de Navidad en Nigeria, donde un grupo islamista sectario ha atacado con bombas a las iglesias cristianas provocando no menos de 40 víctimas mortales. Han protestado ante ese hecho lo mismo el Vaticano que Washington, Francia, Gran Bretaña o Alemania, pero todos sabemos, desgraciadamente, que esas protestas diplomáticas sirven para poco si es que sirven para algo. Nigeria no es un país marginal, por otra parte, sino una enorme nación prácticamente invertebrada, de 160 millones de habitantes rígidamente divididos entre musulmanes del norte y cristianos del sur, más o menos a partes iguales, lo cual da una idea de la amenaza que supone en su seno una estrategia sectaria que, entre otras cosas, podría llevar con facilidad a otra de esas  guerras civiles africanas en las que los muertos ni se cuentan y en las que el salvajismo es la norma, en ocasiones con la anuencia, expresa o tácita, de las potencias occidentales. Acabamos de oír al flamante ministro de Exteriores despreciar por inconsistente la estrategia de la llamada “alianza de civilizaciones”, pero hechos como el que comentamos ponen de relieve, en cualquier caso, el absurdo que supone insistir en el debate sobre la mera posibilidad de partir peras con pueblos anclados en una visión medieval del mundo para los que la vida tiene el escaso valor que demuestran sus acciones de un extremo al otro del planeta. Es inútil polemizar, como se ha hecho semanas atrás en Francia y otros países, sobre el “derecho” a satirizar hasta el escarnio a la religión cristiana que asiste a ciertos espontáneos y que parece constituir ya una moda recurrente que lo mismo encontramos en un pueblo de Extremadura que en Venecia o en París.

Hoy se ve justificado ese ataque con tal de que vaya dirigido contra esa religión, pues de apuntar a otros grupos (qué se yo, los islamistas o los homosexuales) acciones de esa naturaleza serían  consideradas como gravísimas transgresiones. No se puede llamar negro a un negro ni maricón a un maricón, resulta gravísimo aludir a un defectuoso físico si no es con un eufemismo consagrado, pero no hay veda que proteja a los cristianos ni en minoría ni en mayoría. Una religión que tuvo en tiempos pecados tan inhumanos, no tiene hoy, desde luego, menor penitencia, mientras lelos descerebrados se empeñan en concertar voluntades y acercar criterios a los que separan demasiados siglos psíquicos. ¿Es posible imaginar siquiera las consecuencias que tendría hoy una ola de atentados masivos contra pacíficas o insurgentes mezquitas? Yo, desde luego, me lo imagino perfectamente.

6 Comentarios

  1. El Islam es incompatible, digan lo que digan, con la libertad religiosa.Un dato: hay pena de muerte para los conversos a otras religiones. Los cristianos son los únicos religiosos que hoy sufren persecución y esom es algo que no tiene un pase en un mundo que se pretende protector de las minorías.

  2. Yo no soy cristiano pero siento que repugnan estas persecuciones, aquñi denunciadas ya otras veces. Me disgusta que nuestra prensa “tan sensible” pase sobre estas atrocidades como sib tal cosa. Un atentado en una mequita daría titulares para un semestre, seguro.

  3. Los cristianos tienen ahora lo que ellos hicieron antes a otros, espero que convegna usted en este punto. De todas maneras, una y otra brutalidad me resultan abominables. Las Religiones pueden ser polvorines.

  4. Mi don Sinclair, no haga piruetas. Nada tienen que ver estas víctimas con las que usted sugiere, ni este cristianismo (ni siquiera esta Iglesia) con el que usted nos recuerda. Las Religiones no son más peligrosas que cualquier otra creencia suceptible de fanatismo, créame. No tiene más que mirar alrededor.

  5. Asistimos a una campaña reaccionaria por parte del mundo islámico y, curiosamente, también por parte de algunas izquierdas anacrónicas. En España con Zapatero hemos podido vivirlo hasta extremos ridículos, pero lo curioso es que incluso en niveles medios de la militancia ha calado esa actitud. Mal le pagan –en el caso de España– sus servicios sociales a los cristianos.

  6. Con retraso, desde luego pero no lo puedo remediar: nadie ni nadie es perfecto pero creo que cada uno debería defender lo suyo.
    Un beso a todos.

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