No hay duda de que el gentío está cabreado con los modos de gestionar la sanidad pública de la Junta. Se vio el domingo en la calle sevillana, atestada y ruidosa, en la que no faltó ni la cartelería ni la charanga. Pero la protesta, para ser tomada en cuenta sin reservas, conviene que guarde el equilibrio, motivo por el que pueden rechazarse igualmente la injustificada exultancia de la responsable juntera, como el exabrupto grosero de “Spiriman”. Esta sanidad pública es razonablemente buena comparada con las de por ahí, lo que no quita para que le sean reprochables sus demoras, sus sueldos de hambre y algunas mangancias. Las cosas en su sitio: fuera de esa ponderación y mesura sólo hay demagogia, y ésta no aprovecha a nadie. “Agitadores, abstenerse”: he ahí un estupendo eslogan de la vieja Izquierda que hoy convendría repetir.

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