Gran polvareda está levantando el proyecto de la Comunidad de Madrid de instaurar desde el próximo curso un experimento de “bachillerato de excelencia”. La teoría de sus promotores es que, del mismo modo que los deportistas de élite se entrenan en centros especializados, los estudiantes que destaquen sobre la media de sus compañeros deben disponer también de una atención específica y de unos enseñantes especialmente cualificados. Desde enfrente se han apresurado a denigrar la medida con el argumento de que la educación no debe ser selectiva ni excluyente –quizá sin darse cuenta cabal de que le selección y la exclusión la provocan los propios alumnos—y por supuesto, sin ofrecer a cambio más que alguna que otra banalidad. De entrada hay que decir que esa atención preferente a quienes demuestran un interés desatacado tiene su lógica siempre que el experimento no implique la degradación de la enseñanza “no excelente”, es decir, la normal que, todo hay que decirlo, es no poco mediocre hoy día, según los informes más acreditados. Por lo demás, siempre se primó al alumno brillante y es raro el profesor que no haya dedicado su mimo al discípulo entusiasta, entre otras cosas porque la docencia es por lo general un ejercicio solitario que encuentra en estas actitudes propicias un estímulo indiscutible, de la misma manera que en el generalizado marasmo los profesores no encuentran más que motivos de desánimo e incluso de depresión. Y en ese sentido, es cierto que pocos y dudosos remedios se le han puesto a la pésima situación de nuestra enseñanza, tanto por parte de los tirios como por la de los troyanos, aunque no quede claro por qué el intento de primar a los mejores ofreciéndoles un ámbito especializado ha de suponer un efecto discriminatorio.

 

Estamos hartos de ver a los líderes de la izquierda envíar a sus hijos, no a los centros públicos, sino a las mejores instituciones privadas, sin que en ello aprecien , al parecer, ninguna discriminación elitista respecto al común de los estudiantes que han de sobrevivir en la selva de nuestra degradado sistema educativo. Y por eso cuesta entender las objeciones que se oponen al hecho elemental de que la educación trate de rescatar a los alumnos excelentes de un ámbito proverbialmente deteriorado tanto como costaría rechazar la atenta y especial  ayuda que precisa el alumnado  con problemas de retraso escolar. Es lamentable que se haga de esta cuestión un pleito partidista. La excelencia es un mérito que debe estimularse por elementales razones funcionales. Lo demás son murgas politiqueras que poco tienen que ver con la justicia ni con el bien común.

12 Comentarios

  1. Es propio de cínicos oponerse a una «ayuda especial» a los alumnos que demuestren capacidades especiales. El ejemplo de los deportistas es perfecto. Seguro que la mayoría de los que se oponen no hubieran estado en su día entre esos «mejor dotados». No hay más que echar una ojeada a los curriculos de esos «profesionales».

  2. No entiendo como quienes han destruido a conciencia el sistema educativo se permiten dar lecciones a los demás. ¿Les partecería mejor dejar a los alumnos «excelentes» aburridos en clases que no alcanzan n i la media, en las que el absentismo es tremendo y las que el fracaso escolar acecha a un elevado procentaje de alumnos? Se trata de llevar la contraria, nada más. Yo también creo que el ejemplop de los deportistas de elite es correcto.

  3. Los viejos maestros hasta sentaban aparte en clase a algunos alumnos «especiales», por ejemplo cediéndoles su vieja mesa. El proyecto de escelencia, sin embagro, no pretende distinguir sino proporcionar mejores circunstancias al estudiante, liberándolo del ritmo lento que impone la medianía, hoy dominante.

  4. Siempre hubo pelotón de los torpes, no se porque no tandría qu ehaber pelotón de los listos. Creo que se trata de un esfuerzo por facilitarle las cosas a los alumnos especiales y a los propios profesores. Lo que aprece mentora es que estando como está la educación después de la LOGSE aú haya quien se oponga a ensayos tan razonables.

  5. No pueden negar que lo que separa también excluye. Por mas que les pese a causa de razones ideológicas.

  6. La atención preferente la invitable y, por supuesto, compatible con la equidad de un sistema educativo que no tiene por qué consentir que los adelantados tengan que frenar su ritmo a causa de la indolencia de otros. Este asutno no es político sino partidista. Si se le hubiera ocurrido al PSOE estarían exaltando sus virtudes en lugar de detratarlo.

  7. Un ionterés especial necesita una respuesta pedagógica espacial. Lo seguro es que en ambiente mediocre los talentos de vayan degradando hasta perderse, mientras es bastante probable que su permanencia en él no beneficie a los poco empeñados. Este asunto se ha politizado sin motivo. Hay potros proyectos iguales que ya funcionan en muchos lugares y a nadie se le ha ocurrido censurarlos.

  8. Los mediocres de la política esgrimen la excelencia como un objetivo o, pero todavía, se oponen a que se le otorgue un trato favorable. No sé ustedes pero una no entiende nada.

  9. En muchos paises se están dando cuenta de lo que pasa y tratan de reaccionar. En Francia, las conclusiones del informe Pisa dicen que si antes nuestra enseñanza era excelente, si algún tiempo después empezó a bajar el nivel medio , manteníendose el nivel de excelencia , en el último informe incluso el nivel de los mejores había bajado….. De ahí que, desde el poder, traten de reaccionar. Pero si nos lo hubiesen preguntado a nosotros habríamos podido decirlo.
    Besos a todos.

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